MISSION HILL reapareció en la pantalla para retratar la ecléctica vida en una gran ciudad vista con cínicos ojos veinteañeros.
Está de nuevo al aire mi serie animada favorita, Mission Hill.La serie se mueve alrededor de Andy French, un tipejo medio vago, caricaturista de vocación y vendedor de camas de agua de profesión, y de Kevin, su estudioso hermano menor, quien se muda al apartamento de Andy en Mission Hill, barrio de la ciudad imaginaria de Cosmópolis.Mission Hill huye de los convencionalismos que tácitamente han adoptado la mayoría de series animadas para público adulto. La diferencia más evidente es que evita el retrato de la vida familiar convencional. A diferencia de producciones como Padre de familia, Los reyes de la colina o la veterana Los Simpson, esta serie se ubica en el choteo de la vida de un grupo de tipos en sus veintitantos en una gran urbe. Es, si lo quisiéramos ver bajo esa luz, una prima bastarda y de humor muy ácido de la edulcorada Friends. Ya por ese lado me ganó.Los personajes son originales y están bien dibujados, tanto en sus trazos físicos como los psicológicos.Por otro lado, en un plano general, tiene una visión contracultural que gusta de parodiar las distintas realidades cotidianas que se pueden encontrar en una gran y ecléctica urbe moderna.La primera vez que vi Mission Hill fue hace unos cinco años en Warner Channel. Me duele decir que, a pesar de todas las loas que pueda tirar a favor de la serie, lo cierto es que solamente sacó una temporada. Parece que no logró cuajar en las simpatías del gran público.Hoy, Cartoon Network exhumó sus capítulos como parte de su repertorio de Adult Swim, un espacio dedicado a animaciones para público adulto, pautadas los viernes, sábados y domingos después de las 10 p.m.Los episodios son poquitos pero substanciosos.