Julio Jaramillo murió hace casi 20 años de cáncer, pero el fin de semana revivió en sus boleros y valses más famosos en el primer recital que efectuó aquí el joven cantante colombiano Charlie Zaa.
Ante unas 3.000 personas que llenaron la gran parte de las butacas del enorme Centro de Convenciones James L. Knight, Zaa interpretó con acompañamiento de requinto, piano, percusión y una orquesta de cuerdas, los temas que han llevado a su álbum, Sentimientos, a ser uno de los más vendidos del año.
"Ya viene Sentimientos 2", anunció Zaa, de 23 años, a sus admiradoras, en su mayoría colombianas y ya maduras, que lo acompañaron en un coro masivo en varias de sus interpretaciones. "Esta noche voy a darles un pequeño adelanto", anunció.
Nuestro juramento, el bolero con el que se dio a conocer internacionalmente Jaramillo a mediados de la década de 1950, fue claramente el más aplaudido en la función de la noche del sábado, pero no se le quedaron atrás Amor de mis amores y varios otros temas de su álbum que lleva dos millones de copias vendidas.
"Charlie Zaa y Alejandro Fernández han sido los álbumes que más hemos vendido este año", dijo a Reuters un portavoz de la disquera multinacional Sony, la que distribuye el disco de Zaa, perteneciente al sello Sonolux de Colombia.
Aunque el repertorio de Zaa, excantante de las orquestas de salsa colombianas Guayacán y Niche, es limitado por sólo tener una producción como solista, el artista supo alargar el espectáculo por hora y media, bromeando, conversando con el público y entonando a capella algunas piezas antes de cantarlas.
Sentimientos también es un homenaje a otro bolerista ecuatoriano legendario, Olimpo Cárdenas, y el bolero Cinco centavitos, el más representativo de su obra, emocionó claramente a los presentes, que corearon la hermosa letra que comienza diciendo: "Quiero pedirle a la vida cinco centavitos de felicidad".