
"Gritaba por mi hijita"
"El 20 de abril de 1991 nació mi hija, Daniela de Jesús. Yo salí del hospital al día siguiente, pero ella se quedó para unos exámenes. El 22 llegué temprano a darle el pecho, y estaba ya en la casa cuando todo empezó a moverse. Yo solo gritaba por mi hija. Cuando llegamos a la maternidad, las enfermeras no podían con tantos papás gritando por sus bebés. Les dije que de allí no me movía hasta que me la dieran. Entre mi esposo y yo la vestimos y salimos a la calle, donde todo era caos".
"El sudor se tornó frío"
"Estaba en quinto grado, en la escuela Cleto González Víquez. Habíamos salido temprano de la escuela y nos reunimos a jugar futbol en un lote cercano. La portería (formada por tres reglas de madera) se vino al suelo y el sudor de nuestros uniformes se torno frío. A un costado de la improvisada cancha, empezamos a rezar".
"Con ojos atónitos"
"Un compañero de trabajo y yo veníamos de Pandora para San José. Habíamos pasado el puente de Sixaola hacía 20 minutos... La fuerza de Natura frenó el carro de golpe a orilla de la playa y solo quedó encomendarse a Dios mientras las palmeras caían y el mar se alejaba. Mantenerse en pie: imposible. La carretera se despeda-zaba ante nuestros átonitos ojos. Salimos de ahí caminando casi 40 kilometros hasta el centro de Limón, entre puentes derrumbados y destrucción por doquier".
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