CANNES (Francia). El maestro de la improvisación, el director británico Mike Leigh, prometió que nunca hará una película en Hollywood y dio gracias al Festival de Cannes (sur de Francia) por albergar al cine mundial.
Leigh ganó la codiciada Palma de Oro en Cannes en 1996 con Secretos y mentiras , y esta vez, en la competencia del 2002, fue aclamado y aplaudido después de mostrar All or Nothing ( Todo o nada ), sombrío drama sobre una familia que busca redimirse.
El descarnado drama se encumbró como un temprano favorito para el galardón que otorga un jurado internacional encabezado por el singular director estadounidense David Lynch.
Los críticos se deshicieron en elogios después de la función, tras la cual Lynch dijo, en conferencia de prensa: "Esta es, personalmente, una película muy emotiva para mí. Viene de los más profundos sentimientos sobre el amor y las relaciones humanas".
No fueron solo los críticos los que alabaron a Leigh, quien también ganó el máximo premio para los directores en Cannes en 1993 por Naked .
Sus actores, que se dieron el lujo de ensayar durante seis meses antes del comienzo del rodaje, dijeron que su "estilo único" hizo su trabajo una delicia.
Timothy Spall, el protagonista de All or Nothing , dijo sobre la actitud "suavemente suave" de Leigh: "Uno crea un inmenso lago de experiencias, y está en manos seguras con Mike".
Pero el propio Leigh sólo se siente a salvo cuando está trabajando en Europa. Cuando le preguntaron si iría alguna vez a Hollywood a filmar, respondió rápida y tajantemente: "No".
Lo que le molesta -añadió- es "la forma en que Hollywood, como industria, ha dominado las pantallas del mundo".