Y no es casualidad: el talentoso cineasta que el próximo jueves 1 de diciembre cumple 70 años no solamente interpreta a los personajes de sus películas, sino que los lleva en la piel.
Pensar en su cumpleaños únicamente acentúa su carácter ya de por sí depresivo. Directamente preferiría que esa fecha no tuviera lugar, declaró recientemente.
No considera en absoluto la idea de lograr la inmortalidad a través de su obra: "Recientemente alguien me dijo que yo viviré en el corazón de todos mis compatriotas. Pero yo quiero seguir viviendo en mi apartamento!"
Tampoco deja entrever los rastros de sabiduría que otorgan los años: "Volvería a repetir todos mis errores". Y lo que otros consideran la mayor equivocación de su vida es para él "lo mejor que le ha sucedido": el matrimonio con su ex- hija adoptiva Soon-Yi Previn.
La difusión de su relación amorosa con la coreana, 35 años más joven, destruyó en 1992 su relación de largos años con la actriz Mia Farrow y también dañó su reputación. Pero todos lo que lo conocen más íntimamente confirman lo que él asegura de sí mismo: "Nunca me interesó en lo más mínimo lo que dijeran los demás". Woody Allen simplemente hace lo que considera correcto. A nivel profesional, cuenta con prerrogativas inigualables en la industria del cine en Estados Unidos.