Los autos New Beetle reemplazaron a los escarabajos psicodélicos y una base de bombarderos B-52 el célebre prado cerca de Nueva York, para el trigésimo aniversario del festival de Woodstock, definitivamente dirigido hacia la generación MTV.
Unas 200.000 personas, según los organizadores, se estaban tostando bajo el sol desde el viernes en la base aérea de Griffiss, al noroeste del estado de Nueva York, para escuchar a unos 60 músicos, entre ellos Alanis Morissette, Red Hot Chili Peppers, Willie Nelson, Sheryl Crow, Metallica y, como característica de la versión 99, a varios raperos o cantantes de hip-hop.
Centenares de espectadores ya habían sido atendidos por insolaciones o deshidrataciones, y un hombre de 44 años, que había sido operado del corazón recientemente, murió el viernes por la noche, indicaron los organizadores.
Las "carpas de lluvia", debajo de las cuales uno podía tomarse una ducha refrescante, estaban repletas. Pero el público, pese a estar mojado, seguía decentemente vestido. Solo algunas valientes mujeres se atrevían a mostrar los senos.
"No es grave, amigo; era hace 30 años; yo me divertí mucho. Hoy los chicos se divierten de otra manera", comentaba Jim, de 54 años, quien viajó desde Texas (sur) en su casa rodante. Los muchachos se sacaban fotos con este barbudo, vestido con una camiseta psicodélica, pero solo cuando no estaban demasiado ocupados mandando correos electrónicos o divirtiéndose con video juegos en carpas especialmente instaladas para eso.
Tras la versión hippie de 1969 y la versión tatuajes, rock alternativo y piercing de 1994, llegó "la revancha del hip-hop, o la ascensión del b-boy blanco", comentaba este sábado el diario The New York Times.
Esta vez, la concurrencia, casi exclusivamente blanca, parecía influenciada por los banjee boys, como se autodenominan desde hace varios años los jóvenes negros amantes del rap: ropa muy ancha, pantalones cortos o que caen sobre las nalgas y dejan aparecer la ropa interior, una moda que hace alusión a la cárcel, donde los detenidos no tienen cinturón.
De hecho, los tres días de concierto fueron abiertos el viernes por el hombre que inspiró el rap y el hip-hop, el pope de la música soul, James Brown.
Woodstock 99 tiene lugar en una base aérea cerrada desde 1993, a raíz del fin de la Guerra Fría, y un enorme B-52 recibe a los espectadores.
El dispositivo de seguridad, una barrera metálica de cinco metros de alto, rematada por alambres de púas, además de un vallado de madera de más de cinco kilómetros, evita que la gente se cuele, como pasó en las ediciones anteriores, y suma a los organizadores en una deuda monumental.
Además, la vigilancia está a cargo de 2.800 agentes de seguridad, dirigidos por un ex jefe de la policía del metro neoyorquino.