A apenas tres horas en tren de Hannover, la ciudad luterana de Wittenberg, incluida en la única región de correspondencia de la EXPO 2000, ofrece una vasta oferta de turismo cultural que puede servir al cansado visitante de contrapunto al ajetreo de la exposición universal.
En el estado federado de Sajonia Anhalt, donde se reunía toda la obsoleta industria que la República Democrática Alemana había heredado de la República de Weimar, se conserva casi inalterada durante siglos la pequeña ciudad donde Martín Lutero (1483-1546) estudió y difundió sus enseñanzas orientadas a la reforma de la Iglesia Católica.
En el lugar de la desaparecida puerta de madera de la Schlosskirche (Iglesia del Castillo) sobre la que Lutero clavó en 1517 sus 95 tesis reformistas aparece hoy una de hierro forjado con cada una de las tesis grabadas sobre su superficie.
El casco antiguo de la pequeña ciudad, hoy totalmente restaurado, presenta el mismo aspecto que debió de tener en tiempos de Lutero. Las casas de construcción tradicional se suceden un tras otra en las estrechas calles.
Siguiendo las huellas de Lutero se llega a la Stadtkirche (Iglesia de la Ciudad), ubicada en la plaza del mercado, donde solía predicar subido a un bellísimo púlpito recién restaurado que el estado de Sajonia Anhalt presentará en la EXPO de Hannover como objeto representativo de la región.
En la Collegienstrasse número 54, se puede visitar la casa en la que el reformista vivía y trabajaba enseñando a sus discípulos, ya años después de clavar sus tesis, que se difundieron de manera extraordinaria. Se trata de una enorme edificación en la que Lutero y su esposa Katharina no solo tenían que albergar a su numerosa familia, sino a sus discípulos, cuyo número podía llegar hasta 20, a los que también debían alimentar a cambio de miserables sumas de dinero.
Un retrato memorable
La casa, llamada Lutherhalle, es hoy un museo dedicado a la memoria de Lutero. En él descansa el más famoso de sus retratos: el pintado por Lucas Cranach el Viejo (1472-1553), pintor de cámara de Federico III el Sabio (1463-1525, también llamado el Prudente), príncipe de Sajonia.
Los patios de vecinos que servían de vivienda y talleres a Lucas Cranach padre e hijo (1515-86) constituyen otra parada obligatoria, en la plaza del Mercado 4 y en la Schlossstrasse (calle del Castillo) 1. Los antiguos talleres están siendo hoy restaurados y convertidos en escuela de pintura para las nuevas generaciones y para la formación continua de profesores.
Cranach el Viejo no solo fue pintor de cámara y uno de los artistas más importantes del renacimiento alemán, sino que tenía bastante poder en la ciudad e, incluso, llegó a ser alcalde entre 1537 y 1544, cargo que también ocupó su hijo, en 1565. Aunque el principal atractivo urbanístico de la ciudad de Wittenberg radica en su arquitectura tradicional, un paseo por el cinturón exterior puede sorprender a muchos visitantes cuando se encuentren de frente con un edificio de cuento de hadas. En un barrio construido en los años 70 bajo el régimen socialista, el colegio Martín Lutero, hecho de planchas de hormigón la construcción típica de la RDA que tuvo durante años un aspecto muy similar a todos los demás edificios, parece hoy un cuadro convertido en realidad del pintor austriaco recientemente fallecido Friedensreich Hundertwasser (1928-2000).
En 1993, cuando llegó el momento de restaurar el colegio, algunos de sus alumnos propusieron aprovechar la reforma para cambiar su aburrido aspecto exterior. A partir de entonces, las clases de arte se dedicaron a que los niños dibujaran su propuesta de reforma. A alguien se le ocurrió, viendo los dibujos, que aquello parecía un cuadro de Hundertwasser, y de ahí surgió la idea de pedirle ayuda al artista austriaco, en una carta manuscrita sin más información en el sobre que "Friedensreich Hundertwasser - Viena".