Guatuso, Alajuela. Wilson Morera Elizondo, líder de las comunidades indígenas malekus de Tongibe, El Sol y Margarita, asentadas 12 kilómetros al oeste de esta localidad, falleció a causa de una insuficiencia respiratoria.
Morera, de 43 años, casado y padre de cinco hijos, dejó de existir en el hospital México, a donde había ingresado cinco días antes presentando problemas respiratorios.
Tafa , que en dialecto indígena significa "el espíritu del jaguar", enfermó y murió en muy pocos días, sorprendiendo a los miembros de su comunidad.
"Estamos sorprendidos, todo fue muy rápido", dijo su yerno Vladimir Marín.
Wilson se esforzó y trabajó desde muy joven por dar a conocer dentro y fuera de nuestro país la realidad de su pueblo.
Luchador. Reiteradamente, el dirigente expresó preocupación por la destrucción que sufren los bosques y ríos, así como por la desaparición de muchas especies de aves en la zona norte del país.
"Antes podíamos escuchar los cantos de aves de vistosos colores, pero esos deleites son cada vez menos frecuentes", recordó Morera Elizondo el año pasado en la celebración de una ceremonia en honor al Gran Espíritu de los malekus.
Morera, fundó la sociedad Eco Aventura Maleku para promocionar y vender artesanía autóctona, como tambores, flechas, arcos, jícaras y esculturas.
En noviembre pasado reveló a La Nación planes para hacer una aldea retomando muchas de las tradiciones y costumbres que se han perdido.
"Queremos que el turista venga, visite un pueblo maleku original, coma su comida, compre nuestras artesanías y, además, disfrute de recorridos en senderos para admirar los animales", comentó al dar a conocer el proyecto.
Muchas familias de la comunidad se beneficiaron del plan.
Conforme a la tradición maleku iniciada hace miles de años, Tafa fue enterrado bajo techo la semana pasada en la casa de su madre, Ofelia.
Al muerto se le colocó un collar de semillas de chonta, del que colgaban tres colmillos de saíno, que representan su nacimiento, su vida y muerte.
Su cuerpo fue envuelto con una fibra de mastate, y colocado en una fosa sobre una capa de hojas de suita y una cama rústica de palos.
En el interior de la tumba se colocaron productos tradicionales del pueblo maleku, como yuca y cacao, junto con algunas pertenencias del difunto.