Si de lejos parece, de cerca no hay duda: Wálter ‘Paté’ Centeno no es un hombre de risa pronta ni lengua suelta. Luce más sereno que serio y esboza la primera sonrisa, mientras se encoge de hombros, cuando se le advierte que la cosa puede ir para largo porque vamos a hablar de todo.“No se preocupe, hoy no entreno en la tarde. Como dicen ‘¡Agárreme hoy!’”. Así, con bromilla incluida, se sienta distendido. Lleva 17 años en Primera División –con un período de año y medio en el AEK de Atenas–, pero es de cepa y huella morada.
Quién pensaría que este hombre de figura menuda pero atlética, quien ha sido capaz incontables veces de echarse al hombro no solo al
Tuvieron que jalarle el mecate, y duro. Que lo diga Óscar
Sus luchas dentro y fuera de la cancha, con sus batallas perdidas y sus momentos orgásmicos; su fama de pedante, su verdadera personalidad, la posibilidad de volver a la Tricolor, sus gustos, sus vanidades, sus pérdidas personales y su actitud ante las afrentas y halagos' El
--Lleva años armando y gritando goles en la cancha, tanto con la Selección como en el Saprissa. Por menos que eso, otros futbolistas son ídolos aclamados, pero a usted muchos lo consideran un pedante. ¿A qué lo atribuye?
--Será porque todo el mundo espera mucho de
--Diay pero en ese caso se daría la misma situación con jugadores con un estatus parecido al suyo, digamos, un Alonso Solís, y con él ocurre todo lo contrario fuera de la cancha...
--Bueno pero es que cada quien tiene su forma de ser y eso hay que respetarlo... Yo soy futbolista. Después de ahí, soy Wálter Centeno. A mí me paga el Deportivo Saprissa por jugar bien, de eso vivo, eso me satisface, ese es mi mundo. El mundo aparte del futbol no me interesa.
--¿Entonces reconoce que no es exactamente Mr. Simpatía?
-- Obvio, obvio, insisto: trato de ser muy ubicado en lo que soy. No soy modelo, no soy humorista, no ando robando cámaras, evito los tumultos, me gusta apartarme, paso de la casa al trabajo.
-- Pero más allá de que usted sea aparte o introvertido, también ha protagonizado polémicas con la prensa.
-- Volvemos a lo mismo. Yo antes de un juego no quiero saber nada de nadie, ni de mi familia. Ese es mi ritual, trato de que nada me desconcentre. Y un sector de la prensa a veces no lo entiende, para ellos el simpático es el que está disponible siempre para entrevistas y el que se da un espacio para sí mismo, por la razón que sea, es un arrogante. Si el precio que tengo que pagar por hacer bien mi trabajo en la cancha es que me tachen de arrogante, entonces lo asumo. Después de los partidos, que me pregunten lo que sea.
--Igual, no siempre da declaraciones...
--Prácticamente siempre. También tengo derecho de guardar silencio, según las circunstancias. Lo otro que marca la diferencia es la calidad del periodista y el tipo de preguntas. Ya uno sabe quién es quién y así como respeto a mucha gente de prensa, hay otros que no entiendo cómo viven del futbol, porque no tienen conocimientos y solo buscan hacer daño.
--¿Y lo logran?
-- No, mi conciencia es la que me guía. Son muchas cosas las que me han pasado en el futbol y en vez de dañarme, me fortalecieron. (...) Sé a quién vale la pena leer o escuchar y a quién no.
--¿Cómo llega a ser futbolista profesional?
-- Nosotros somos de Palmar Sur, mi papá tenía un equipo, mi mamá era la tesorera y yo era la mascota... siempre andaba detrás de mis hermanos. Me vine para San José a los 10 años y el jugar bien al futbol me abrió muchas puertas. Empecé con el equipo del barrio en Cinco Esquinas, luego fui a Juegos Nacionales y a los 19 años me vinculé con el Saprissa.
--¿Cómo es el cuento de que usted estuvo cerca de quedar fuera del Saprissa porque no le gustaba correr?
-- (Risas) Diay, que uno cuando joven cree que lo sabe todo. Según yo, era buenísimo corriendo y llegaba a los entrenamientos y solo bola y bola. Entonces tuve mis broncas con Geraldo (Da Silva), con Lonis y principalmente con Óscar Ramírez, porque yo no hacía caso y hasta me ponía respondón cuando me decían: “Sos muy malo corriendo”. Hasta que
--¿Un gol para el recuerdo? ¿El del Real Madrid? (Centeno le anotó el gol del empate a 2 a Iker Casillas en el Santiago Bernabeu, en el 2002, cuando jugaba con el AEK de Atenas)
--Todos los goles tienen lo suyo. Tal vez lo que marcó el del Real fue que antes yo no festejaba tanto los goles, no sé por qué. En cambio, ese día, empecé a celebrarlos... pero para adentro... caí en cuenta de que un gol como ese dará de qué hablar toda la vida. Desde ahí los celebro pero con mucha intimidad, me he tragado tantas cosas que en momentos de felicidad trato de arroparme yo y decirme “esto es mío, nadie me lo puede quitar”. Es como hacer el amor... ahí se quedó, en la habitación, y nadie más tiene que saber qué pasó ahí... Por eso no puedo elegir un gol por encima de otro.
-- Si me permite, me parece que hubo uno que sí fue especial y conmovió a mucha gente. Fue el que le dedicó usted a su hermano mayor, de rodillas y mirando al cielo, semanas después de que él muriera en un accidente de tránsito (diciembre, 2007).
--Sí, ese fue especial. Aparte, es lo más duro que me ha tocado vivir. Yo estaba concentrado en el hotel Casa Conde, me estaba bañando cuando me avisaron que habían atropellado a Jorge. Salí como loco, me llevaron al lugar y para peores había una gran presa, corrí 500 metros hasta donde estaba tirado ... en mi familia nunca habíamos tenido una pérdida así (...). Esa vez, todo el país estuvo conmigo. (Se recompone y se permite una pequeña broma.) Él era el líder de la familia y yo heredé ese liderazgo a pesar de ser el cumiche. ¿Ve? ¡Otra vez, todo yo!
--¿Con ese “todo yo” alude a que a menudo cae sobre sus espaldas lo que pasa en el juego?
--Sí, pero no me quejo, así es esto, fue lo que elegí.
--Wálter... ¿qué fue lo que pasó con la lesión antes del juego eliminatorio contra México, que tanto lío provocó?
-- (Habla con vehemencia). Esas son las cosas que uno no entiende. Yo conozco mi cuerpo. Vivo de él. Yo sé si estoy lesionado o no. Hubo polémica por eso, pero si hubiera cometido la irresponsabilidad de ir así, me habrían despellejado por no decirlo, dejar al equipo en problemas y quitarle el campo a otro. ¿Entonces?
--Usted renunció a la Selección. ¿Está peleado con la Tricolor?
--Yo no estoy peleado con la Selección, la
--¿Cómo lo interpreta usted?
--Ese gol (el tanto agónico de EE.UU. que sacó a C.R. de Sudáfrica 2010) me va a doler toda la vida... no lo quiero ver nunca más, ha sido lo más triste de mi vida futbolística... se me paran los pelos cuando me acuerdo... nosotros entrando al camerino, lloramos todos, yo nunca lloro en la cancha pero ese día sentíamos que nos habían matado... todos los que estuvieron en ese camerino saben. Claro que tuvimos nuestra responsabilidad y la asumimos, pero no puede ser que nos juzgaran como si fuéramos unos
-- Lo entiendo perfectamente... ese día el país entero enmudeció en casas, bares, calles...
--¡Ni me diga! ¡Ni me diga!
--¿Volvería a la Tricolor?
-- (Aunque hasta ahora ha hablado con soltura, ante esta pregunta piensa cuidadosamente cada palabra). Mi vuelta a la Selección no sería para quitarle el puesto a nadie, ni quiero imponerle a nadie a la
-- Bueno pero el técnico La Volpe no piensa así, y recientemente dijo que si requiere de
--A La Volpe lo vengo viendo desde que estaba en México, me parece un entrenador de mucho cartel, que realmente sabe de futbol. Le puede dar mucho a este país, le puede enseñar a esta nueva generación. Lo admiro mucho aunque no lo he tratado personalmente. Con que algún día podamos sentarnos a hablar de futbol, será suficiente para mí.
-- Ya fuera de la cancha... ¿qué gustos le ha dejado dedicarse al futbol como profesión?
--Hacer lo que más me gusta, me encanta irme con la familia para la playa, entrar a un restaurante y pedir lo que me apetece. No soy gastón pero sí trato de disfrutar la vida, nunca se me olvida el consejo que me dio Érick Lonis cuando empecé a consolidarme: me dijo que no despilfarrara pero que me diera mis gustos, que me comprara un buen carro, que me lo merecía... y así lo hice.
--Se ve que es bastante vanidoso en su cuido personal (huele a colonia fina, parece cuidarse con esmero la dentadura y los pies, manos y cabello parecen cuidados por terceros). ¿Se considera metrosexual?
--(Se ríe) ¡No sé! Diay, sí soy muy cuidadoso con la higiene personal, uso cremas contra el daño de la piel y me hago el pedicure periódicamente... imagínese si no fuera así, con el trabajo de nosotros, cómo tendría los pies. ¡Ahhh pero aquí es todo un escándalo hasta que
--¿Piensa terminar el bachillerato y estudiar en alguna universidad después del futbol?
--No, no, uno debe estar consciente de sus talentos y limitaciones y lo mío fue, es y será el futbol. En mi tiempo no se dio la coyuntura para que obtuviera una profesión y jugara al mismo tiempo, eso hoy sí es casi obligatorio en las nuevas generaciones, parte de eso es lo que pretendo rescatar el día que me retire.
--¿Por qué, qué planes tiene?
-- Es un proyecto para la formación integral de nuevos talentos. Sería una especie de internado donde muchachos entre 10 y 17 años jueguen al futbol, estudien y aprendan a pensar como profesionales que puedan integrarse a equipos de Primera División desde muy jóvenes pero con la mentalidad de llevar proyectos profesionales paralelos. Habría que empezar por rescatar verdaderos
--¿Cuál es su talón de Aquiles?
-- Tal vez no el mío, sino el que alguna gente me ha señalado en el sentido de que soy un pedante. Si yo le contara las anécdotas... lo que pasa es que mucha gente que habla mal de mí no me ha visto en su vida, si acaso en la cancha. Por eso no me afecta, la gente que está cerca de mí me conoce, mi familia, mis amigos, mis colegas del futbol. Con eso me basta.
-- ¿Puede citar una de esas anécdotas en las que se ha sentido afectado por el juicio erróneo de alguien que no lo conoce?
-- Ufff. Hace un tiempo iba a almorzar a un restaurante de Tibás con un compañero y coincidí con tres muchachas que venían entrando, le leí perfectamente los labios a una cuando dijo “ahí viene ese hijueputa”. Cuando se sentaron me acerqué tranquilo y le dije: “Muchacha ¿usted me conoce a mí? Yo me di cuenta de la forma en que me trató, no es que me afecte, pero sí me llama la atención que alguien que nunca se ha tomado un café conmigo me juzgue sin saber nada de mí. Dicen que todos los días se aprende algo y tal vez a usted le sirva de experiencia lo que le estoy diciendo”. Me senté y me desentendí del asunto, y al final la muchacha llegó con una rosa hecha con servilletas, me pidió disculpas y me dijo que, efectivamente, le había dado una gran lección. Digamos que en la gradería uno entiende los insultos ¿pero afuera? Será como una vibra, algo que transmito yo...
--Parece que esas cosas le afectan poco o nada. ¿De verdad es así?
-- ¡Claro! Más que feliz, vivo tranquilo. Yo no me meto con nadie. He sido premiado con muchas bendiciones, siento que he logrado muchísimo en el futbol, realmente eso es mi vida. Me siento tan realizado que si Dios en este momento me quita la vida, puedo morirme en paz.