La emoción de estar en Costa Rica, un país querido y por tantos años no visitado, llenaba a Claudia y Carlos Catania (hijo) y a su madre Norah Pérez, y se les escapaba en una gran sonrisa, una de esas "de oreja a oreja", durante uno de los ensayos en el Teatro Giratablas.
Ellos son viejos conocidos pues integran el "clan Catania", familia de artistas argentinos que llegó a Costa Rica en la década de los años 60 y ha hecho grandes contribuciones a la cultura tica, especialmente en teatro y literatura.
Norah, Claudia y Carlos son parte de grupo argentino de teatro El Puente, el cual presentará dos obras este fin de semana en Giratablas: La lección, de EugËne Ionesco, y El zoológico de cristal, de Tennesse Williams.
Ellos vienen acompañados por los actores argentinos Darío Giles y Lilliana Muesca, y se presentarán únicamente este fin de semana porque la próxima estarán en Guatemala.
Norah estuvo casada con Carlos Catania y vivió 18 años en Costa Rica. En 1985, ella volvió a Argentina y solo ahora regresa a Costa Rica.
Carlos y Claudia son hijos del matrimonio Catania-Pérez. Ambos nacieron en Costa Rica y tienen muchos años de no pisar suelo tico: en el caso de Carlos (hijo) son 15 años; en el de Claudia, 5 años.
"Nosotros regresamos justamente por todo el amor que le tenemos a Costa Rica. Aquí conservamos enormes recuerdos y grandes amistades. Es algo muy hermoso y placentero estar de nuevo aquí y precisamente con nuestro teatro", dijo Pérez, directora de El Puente.
Trabajo constante
La lección y El zoológico de cristalson dos clásicos que El Puente ha trabajado mucho y que ya han sido presentados en Argentina.
Ambas obras hablan del choque entre dos mundos: la primera, del choque entre la frescura juvenil y la rigidez del mundo de lo viejo; la otra, del enfrentamiento entre el mundo de los lisiados, física y emocionalmente, y el de una sociedad que no repara en las necesidades del individuo.
El Puente surgió en 1988 y es un grupo que, además de montar espectáculos, da un énfasis especial a la formación de actores y al proceso de creación de los personajes.
En ese proceso, Norah es la maestra y quien aporta sus conocimientos desde su amplia experiencia en teatro.
"En nuestro trabajo hay una constante búsqueda de la verdad en los personajes, y trabajamos con mucho placer", dijo Pérez
Según Norah, la agrupación surge cuando se separan de la Escuela Provincial de Teatro de Santa Fe. "El nombre de El Puente es simbólico pues es el vínculo que tendemos hacia el logro de otras cosas", detalló.
A El Puente le surgió primero la oportunidad de presentarse en Guatemala. "Nosotros nos preguntábamos: ¿cómo ir a Centroamérica y no pasar por Costa Rica? Entonces hicimos los contactos, y aquí estamos", explicó Norah.
En la segunda patria
Norah, Claudia y Carlos confiesan a los cuatro vientos su amor por Costa Rica y su gente, intacto a pesar del tiempo. No habían regresado por las exigencias de sus profesiones y la falta de dinero.
"Costa Rica es mi segunda patria. Para ellos (sus hijos) es la patria donde nacieron. Yo siempre he dicho: '¿Dónde se soporta mejor la cabanga', y la respuesta es: 'En la tierra de uno'; siempre hay una melancolía y un amor que a uno lo jala", expresa Norah.
Ella no se considera una mujer hiperactiva, aunque sí necesita estar ocupada en varias cosas. Así, en Costa Rica estudió educación e idiomas, y en su país acaba de terminar la carrera de psicología. ¿Su sueño? Convertirse en psicoanalista.
No obstante, la pasión por el teatro siempre ha estado en ella y la ha llevado a estar presente en los escenarios, como actriz o directora.
"Costa Rica es para mí una gran felicidad. De hecho, he hablado en Argentina tanto de este país, que cuatro compañeras vinieron conmigo a conocerlo y ahora están en Guanacaste", agrega Norah.
Claudia y Carlos, sus hijos, están igual de emocionados y de alegres. Vuelven a pisar su tierra natal y haciendo lo que aprendieron en su hogar: teatro.
Claudia es psicóloga y actriz. "Ha sido mi sueño", dice esta Catania al hablar sobre su llegada a suelo tico.
Ella tiene 28 años. Ama el teatro que nace de las entrañas: así se lo enseñaron sus padres.
A Carlos (hijo) la emoción se le desborda por la sonrisa y solo atina a decir: "Hace 15 años que no venía. ¡Es increíble estar aquí!".
Pero, para él, este regreso tiene un doble significado pues está en Costa Rica haciendo el papel de Tom, de El zoológico de cristal,a la edad en que lo hizo su padre, Carlos Catania: 30 años.