Las autoridades sanitarias estadounidenses están a un paso de legalizar nuevamente los implantes de silicona en los senos, luego de 11 años durante los cuales estuvieron prohibidos, debido a preocupaciones de salud y demandas judiciales de usuarios.
La Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos (FDA) analizó la recomendación de un panel de expertos, presentada esta semana, según la cual los elementos utilizados para aumentar o reconstruir los senos deben ser aprobados bajo estrictas condiciones.
Para recomendar que se permita el uso de la silicona, los expertos se basaron en cifras de seguridad provistas por la empresa de implantes Inamed Corp.
El informe indica que una de cada cinco mujeres que recibió implantes por razones cosméticas, necesitó otra cirugía en los siguientes tres años para contrarrestar complicaciones o modificar la apariencia de sus senos.
Si finalmente se legaliza, Inamed con sede de California podrá retomar las ventas de implantes de senos rellenos de gel de siliconas.
Más prevención
El panel señaló que las mujeres deben recibir la máxima cantidad de información posible acerca de las complicaciones, y que deben revisarse cada uno o dos años.
Recomendó la distribución, a mujeres interesadas en los implantes, de folletos explicativos en los que se enumeren los posibles riesgos, tales como el agrietamiento o los dolores.
Las usuarias también deberán someterse a chequeos anuales, para garantizar que no se han producido grietas en los implantes que permitan a la silicona infiltrarse en el cuerpo.
"Es tan importante como las mamografías anuales", subrayó una de las componentes del panel, Barbara Manno, de la Universidad del Estado de Luisiana.
Los científicos reconocen que los chequeos anuales son algo caro y difícil de garantizar, pero insisten en que son esenciales para detectar los posibles escapes de silicona, que en sus primeros momentos no provocan síntomas, pero pueden tener graves consecuencias si los implantes no se extraen de inmediato.
Para poder efectuar los reconocimientos, deberá crearse un registro de mujeres a las que se les haya implantado el producto.
En 2002, cerca de 237.000 mujeres recibieron implantes en Estados Unidos, la mayoría rellenos de una solución salina, según cirujanos estadounidenses.