Cristina Hasbún
San Salvador, 18 oct (EFE).- La pequeña isla Conejo, un peñón enclavado en el Golfo de Fonseca (Pacífico), ha vuelto a ser objeto de disputa entre El Salvador y Honduras, que de momento buscan resolver el caso por la vía diplomática.
Sin embargo, fuentes diplomáticas comentaron hoy a Efe que difícilmente los gobiernos podrán llegar a un acuerdo sobre la posesión del islote, que tiene una extensión menor a un kilómetro cuadrado, pero que Honduras considera estratégico para garantizarse una salida al mar por el golfo de Fonseca.
El golfo es compartido geográficamente por El Salvador, Honduras y Nicaragua, pero los tres países centroamericanos no han alcanzado acuerdo para establecer la soberanía marítima que les corresponde a cada uno según los tratados internacionales.
El Comisionado Presidencial de El Salvador para el golfo de Fonseca, Mauricio Gutiérrez Castro, aseguró el martes a periodistas que su país cuenta con suficiente documentación histórica que prueba la pertenencia de la isla Conejo, que desde hace más de una década está ocupada por soldados hondureños armados.
Gutiérrez Castro aseguró la existencia de libros de historia y geografía, así como mapas antiguos, que establecen que la isla pertenece a El Salvador, e indicó que Honduras nunca la había reclamado como suya, sino hasta años recientes.
Conejo está ocupada por soldados hondureños desde la guerra civil en El Salvador (1980-1992) y, según las fuentes diplomáticas, ese hecho fue producto de un acuerdo no escrito entre las fuerzas armadas de El Salvador y Honduras para impedir el trasiego de armas para la guerrilla salvadoreña.
De forma casi redonda y con la apariencia de una enorme piedra que no compite en altura más que con un edificio de cinco pisos, la isla nunca ha sido habitada por civiles.
La renovada polémica se suscitó después de que el gobierno hondureño enviara el pasado 12 de octubre al de El Salvador una "formal protesta" porque en el "Libro Blanco" de la Fuerza Armada Salvadoreña se ha incluido a la isla Conejo como perteneciente a El Salvador, al hablar de la defensa de la soberanía nacional.
El Libro Blanco fue presentado por el ministro salvadoreño de Defensa, general Otto Romero, en la VII Conferencia de Ministros de Defensa de Las Américas que se celebró en Managua del 1 al 5 de octubre pasados.
El canciller hondureño, Milton Jiménez, insistió en que la isla pertenece a su país, que "tiene salida claramente hacia mar abierto" a través del golfo de Fonseca.
Tanto el presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, como el de Honduras, Manuel Zelaya, han enfatizado tanto en defender la posesión de la isla para sus países como en asegurar que el problema no afectará las "excelentes" relaciones entre los mismos.
Entretanto, los dos congresos han anunciado que analizarán las pretensiones del otro país y sustentarán la defensa de los intereses propios.
Gutiérrez Castro manifestó que "no aspiramos más que a lo que legítimamente nos corresponde y que mediante el diálogo y las negociaciones diplomáticas, y mediante el respeto entre los dos gobiernos y los dos Estados, se pueda llegar a una solución justa en el golfo de Fonseca".
El Salvador y Honduras vivieron un centenario conflicto por sus límites fronterizos que incluso les llevó, en julio de 1969, a un conflicto armado que fue conocido internacionalmente como la "Guerra de las Cien Horas".
En 1980 los países suscribieron un Tratado General de Paz para restablecer las relaciones diplomáticas y emprender negociaciones para delimitar sus fronteras.
Por la imposibilidad de lograr acuerdos bilaterales los dos países decidieron llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia, que emitió su fallo en septiembre de 1992.
Gutiérrez Castro afirmó que ese veredicto no incluyó las islas ni la jurisdicción de cada país en el golfo de Fonseca, donde Nicaragua también debe estar de acuerdo. EFE
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