El caballero Alexander Von Humboldt nació en Alemania, su familia era de la nobleza prusiana, y la sed por la ciencia comenzó desde que era un adolescente. Este científico tuvo estrecha relación con personas notables como Göethe, donde su búsqueda por descubrir y conocer nuevos lugares tomaban gran importancia en sus pensamientos.
Su viaje a África se ve truncado por diferentes razones, por lo que decide en el año de 1799 partir hacia América, junto con su compañero Bonpland, ellos ven la oportunidad de trabajar en un continente poco explorado y con riquezas inimaginables, por lo que comienzan su travesía en Venezuela, pasando por Perú y terminando en Estados Unidos. Pero una de las inquietudes más importantes hacia Humboldt es esta: ¿Por qué no visitó algún país de América Central?
La Costa Rica del siglo XIX. Centroamérica afrontaba grandes dificultades producto de los constantes saqueos de los españoles, por lo que urgía una total independencia de España, esta se logra en 1821. Posterior a la independencia, nuestro país enfrenta una época de crisis bélica con Nicaragua e indirectamente con los Estados Unidos de América, además se trataba de luchar por salir adelante en aspectos como pobreza, educación e infraestructura.
Las investigaciones de Humboldt eran conocidas mundialmente, por lo que adquiere un sinfín de compromisos internacionales e inicia sus exploraciones en Asia. Él contacta a dos compatriotas científicos, para una posible expedición a nuestro país. En el año de 1853 estando en Berlín, Alemania, Alexander decide escribir una carta al presidente de turno Juan Rafael Mora; nuestro presidente en ese momento, quien tenía su mirada centrada en proteger nuestra soberanía de las manos filibusteras.
La carta de manera muy respetuosa le ruega atentamente al presidente Mora, la entrada a nuestro país de dos grandes viajeros naturalistas, los señores Carl Hoffman y Alexander von Frantzius, pidiendo protección para ellos y sus familias, esto para contribuir al desarrollo de la ciencia en manos de estos brillantes científicos. Asimismo, en un fragmento de tan destacada carta explica al señor Mora que “en el Estado de Costa Rica y en los Volcanes de la Cordillera encontrarán los señores Frantzius y Hoffman ancho y provechoso campo para sus investigaciones”.
La gran sabiduría del presidente Mora se refleja cuando acepta y ayuda a estos científicos, mostrando su interés por desarrollar una cultura científica en Costa Rica y su legado en las próximas generaciones.
Los viajeros y sus familias arriban a nuestro país, dos años antes de iniciar la guerra contra los filibusteros, ellos inician inmediatamente sus investigaciones; Hoffman en 1855 publica sus ensayos del volcán Irazú y Barva, como él mismo lo expresa, la falta de textos anteriores, lo ubican como un pionero en los estudios naturalistas de nuestra nación. Por su parte von Frantzius describe su ascenso a los volcanes Irazú (1859) y Poás (1860), este último con una detallada e impresionante explicación de su laguna caliente y su asombro al saber que en el volcán Poás había una laguna ácida. Estos aportes científicos fueron retomados por algunos costarricenses, que posteriormente se destacaron por sus investigaciones como el señor José Tristán, Anastasio Alfaro, los señores Rudín, entre otros.
Legados. El señor Hoffman agobiado por la guerra, toma la decisión de aplazar sus investigaciones y con gran valor ofrece sus conocimientos en medicina al servicio de Costa Rica. Él era considerado como el mejor médico del país y por su destacada participación en la guerra se le nombra cirujano del Estado Mayor, sobresalía tanto por el uso del bisturí, como también por su buena puntería con el fusil. Posteriormente muere en el año de 1859 en Esparza; un cerro ubicado cerca de la frontera con Panamá lleva su nombre. Gracias a él tenemos los primeros reportes de actividad histórica del volcán Turrialba (1855), como él decía “el siempre humeante cono del Turrialba”
Los escritos de Alexander von Frantzius dejaron conocimientos desde étnicos, históricos hasta vulcanológicos, además recopiló distintas historias de viajes, para descubrir nuevos caminos hacia el río San Juan. Hoy día el Paleo, volcán ubicado al norte del cráter activo del Poás, y un cerro cerca del cerro Hoffmann llevan su nombre.
El aporte científico e interés del barón Alexander von Humboldt en nuestro país está claro en esta carta, donde busca el desarrollo científico no solamente en Costa Rica, sino de un continente, donde las injusticias de los conquistadores eran el pan de cada día, abonado a la visión de un presidente que supo, que la investigación es el futuro camino para el desarrollo integral de una nación libre e independiente; por esto y muchas otras razones se le es acreedor de héroe nacional y libertador por la defensa de un pueblo soberano y pacífico que nunca ha de soslayar su cultura general.
Gino González Ilama Estudiante de Geología- Universidad de Costa Rica. Centro de Investigaciones en Ciencias Geológicas