Buenos Aires (Upala). Al tiempo que el volcán Rincón de la Vieja incrementó ayer su actividad, con nuevas emanaciones de ceniza y vapor, y más avalanchas de lodo caliente, los vecinos de los pueblos cercanos se vieron obligados a suspender sus actividades rutinarias y, en muchos casos, a buscar protección en el centro comunal de Dos Ríos de Upala.
El coloso mantuvo sucesivas explosiones con intervalos de una hora, aproximadamente. El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica -con sede en la Universidad Nacional- precisó que algunas de las erupciones alcanzaron una altura de tres kilómetros sobre el cono.
Esta situación ha obligado a muchos vecinos de los poblados de Buenos Aires y los asentamientos campesinos de Gavilán y Agro Sur -todos en el cantón alajuelense de Upala- a dirigirse hacia otros sitios, mayormente a Dos Ríos, donde 120 personas permanecen refugiadas en el centro comunal. (Nota aparte). En total, son 263 los lugareños que han tenido que ser evacuados, indicó la Comisión Nacional de Emergencia (CNE).
Hasta el momento no se han registrado muertos ni heridos. El subdirector de OVSICORI, Federico Güendel Umaña, advirtió anoche que, de continuar la actividad que el volcán ha presentado en las últimas horas, las erupciones de ceniza podrían ahora ser más intensas y desaparecerían las de vapor.
Ello por cuanto el agua contenida en el cráter poco a poco comienza a secarse, lo que permitiría una salida más fácil del material proveniente de la chimenea del Rincón de la Vieja.
Fue a partir del lunes cuando el coloso, de casi 2.000 metros de altura, elevó su actividad con lanzamiento de gases y cenizas, seguidas de corrientes de barro caliente que discurren por los ríos Pénjamo y Azul. (Infomapa adjunto). Similar comportamiento tuvo en mayo de 1991.
Vida transtornada
Las avalanchas ya produjeron la destrucción del puente sobre el río Pénjamo, el cual permitía la comunicación de Buenos Aires con Liberia y Upala.
Los habitantes no solamente están aislados, sino que no pueden sacar sus productos. En la finca Palmitos del Río unos 80 jornaleros se vieron afectados por la destrucción de la estructura.
"No podemos utilizar los camiones ni los chapulines. Incluso teníamos un vehículo cargado de palmito y se quedó al otro lado -en Bueno Aires-, y es imposible pasar por unos troncos que es todo lo que dejaron las avalanchas", relató ayer Lino Gerardo Araya, capataz de dicha compañía.
Según Araya, ayer permanecían temporalmente cesantes 30 peones así como 50 más que trabajan por contrato.
La situación tampoco era buena para pequeños parceleros de los asentamientos Gavilán y Agro Sur, quienes también huyeron, varios apenas con lo que llevaban puesto, atemorizados por el estruendo de las explosiones de La Vieja, como llaman a este coloso ubicado en la Cordillera Volcánica de Guanacaste.
Alfonso Bustos reunió ayer una decena de cabezas de ganado y buscó un pastizal alejado del bullicioso volcán y sus avalanchas. "Es todo lo que tengo y no dejaré que La Vieja me los mate", expresó a todo pulmón.
Las sacudidas del macizo han ido en aumento ante la expectación y el miedo de los habitantes de pueblos cercanos a las faldas -como Buenos Aires y Gavilán-, desde donde se observan las grandes columnas de ceniza y vapor que expulsa, acompañadas de retumbos.
"Esto es cada vez más peor (sic)... no sé qué puede pasar; alguien tiene que ayudarnos", manifestó Héctor Quesada Jiménez -a las 9:50 a.m. de ayer- cuando se produjo lo que lugareños calificaron como "la más grande y estruendosa de todas las explosiones de La Vieja", desde el lunes anterior, cuando despertó de un letargo de cuatro años.
Quejas de lugareños
Mientras tanto, algunos vecinos externaron malestar porque ningún funcionario gubernamental o de la Comisión Nacional de Emergencia ha visitado la zona afectada.
Un equipo de La Nación en la zona de emergencia constató que no han acudido funcionarios de Gobierno ni personeros de la CNE para valorar los daños y necesidades de mucho campesinos afectados.
La jefa de prensa de la CNE, Sandra Salazar, alegó que dos empleados que viajaron ayer se quedaron en la ciudad de Upala para coordinar primero con comités de esa población alajuelense. Se trata de los oficiales de enlace Mánfred Murillo y Jorge Leitón quienes, de acuerdo con lo planeado, visitarían hasta hoy las poblaciones incomunicadas para hacer una evaluación.
El sobrevuelo que se había planeado para observar los cauces de los ríos y el cráter no se pudo realizar dado el mal tiempo en la región.
Colaboraron en esta información Rodolfo Martín y Carlos Hernández, redactor y corresponsal de La Nación.