por Namir Subhi
Bagdad, 18 dic (EFE).- El vicepresidente de EEUU, Dick Cheney, realizó hoy, domingo, una visita no anunciada a Irak, la primera desde la invasión del país, el mismo día en que la violencia retornó tras tres días de calma con el resultado de más de una quincena de muertos.
Cheney permaneció unas horas en la capital iraquí para conocer de primera mano la situación en política y de seguridad que atraviesa país tras las elecciones parlamentarias celebradas el pasado jueves, que pusieron fin al proceso de transición diseñado por la Casa Blanca.
"La participación a todos los niveles (en los comicios) ha sido destacable en todo el país", aseguró Cheney a los periodistas tras reunirse con la cúpula militar del Ejército de EEUU en Irak.
"Y eso es exactamente lo que se necesita que ocurra para poder construir una estructura de gobierno propio en Irak que pueda servir para unir a los diferentes segmentos de la población y al final tomar la responsabilidad pena de su propia seguridad", agregó.
La visita de Cheney tomó por sorpresa incluso a las autoridades iraquíes
El primer ministro, el chií Ibrahim al Yafari, admitió que no esperaba ver al vicepresidente cuando fue citado para una reunión este domingo con el embajador estadounidense, Zalmay Jalilzad, en la acorazada "zona verde", en el centro de Bagdad.
Tras entrevistarse con el presidente del país, Yalal Talabani, el responsable norteamericano observó un entrenamiento militar en la base aérea de Taji, realizado por tropas iraquíes que participaron en el dispositivo de seguridad durante los comicios.
Allí se dirigió a los soldados, en un discurso en el que volvió a defender la invasión de Irak y a subrayar que EEUU no tiene planes para una retirada militar a corto plazo.
"Habréis escuchado voces prominentes que piden la retirada de nuestras tropas de Irak. Algunos han sugerido que la guerra no se puede ganar y algunos incluso concluyen que la batalla ya ha terminado. Están equivocados. La única manera de que se pierda esta guerra es retirarse y esa no es una opción", subrayó.
Esta es la primera visita de Cheney a Irak desde que en marzo de 2003 comenzara la invasión y posterior ocupación de este país, de las que fue uno de los principales promotores.
Tras su estancia en Irak, Cheney tiene previsto viajar en los próximos días a Afganistán, Pakistán, Omán, Arabia Saudí y Egipto
La llegada del vicepresidente coincidió con el retorno a la normalidad diaria en Bagdad, el fin de las medidas especiales de seguridad y el regreso de la violencia.
Una oleada de ataques y asesinatos selectivos segó la vida de 16 personas en la capital y otras zonas del país.
La mayoría de los atentados, dos de ellos suicidas, ocurrieron en Bagdad, donde el tráfico volvía a fluir con normalidad.
A primera hora del día, un kamikaze al volante de un coche bomba acabó con la vida de un policía e hirió a otros dos al hacer estallar la carga frente a un puesto de control cercano al Ministerio de Interior.
Poco después, una bomba colocada en un arcén mató a tres policías e hirió a otros dos en el oeste de Bagdad.
En la misma zona, dos partidas de hombres armados tirotearon hasta la muerte en sendos ataques a teniente coronel de la Policía y a un funcionario del Ministerio de Interior
La misma suerte corrieron otro coronel de Policía y su chófer en el sur de la capital, mientras que en el depauperado barrio chií de "Madinat Sadr" fueron acribilladas a balazos dos personas más, uno de ellos al parecer un dirigente de la milicia radical "Brigadas al Sadr".
En el también barrio chií de Kazimiyah, una mujer murió otros once personas resultaron heridas al estallar una bomba colocada en una carretera.
Además, la Policía halló el cuerpo sin vida de un antiguo oficial del Ejército iraquí en un gasolinera del centro de la capital.
En la ciudad de Kirkuk, perla petrolera del norte de Irak, un partida de pistoleros asesinó a dos familiares de un importante responsable kurdo.
En Taji, dos soldados iraquíes fueron acribillados a balazos hasta la muerte cerca de la base aérea que visitó Cheney. EFE
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