Por José Seage
Bagdad, 20 jun (EFE).- La violencia sigue enquistada en los alrededores de Bagdad, tanto en la provincias occidental de Al Anbar como en la norteña de Diyala, ambas bastiones de la resistencia antiestadounidense del país.
Ambas provincias forman el denominado "triángulo suní", limitado por el este por la ciudad de Baquba (50 kilómetros al noreste de Bagdad), donde al menos 13 personas murieron en los últimos tres días en los combates entre los insurgentes y el Ejército de EEUU, según informaron hoy fuentes de la Coalición.
Otros diez iraquíes, de los que seis eran policías y cuatro civiles, perdieron la vida asimismo en las últimas horas en la población de Samarra, 100 kilómetros al noroeste de la capital.
El Ejército de Estados Unidos anunció igualmente esta tarde la muerte de un infante de marina en algún lugar de Al Anbar (la extensa provincia donde se encuentran Faluya y Ramadi) durante una misión.
"Un marine asignado a la primera fuerza expedicionaria murió el 19 de junio en la provincia de Al Anbar mientras efectuaba operaciones de seguridad y estabilidad", explicaba el comunicado.
Con esta baja, se eleva a 616 el número de militares norteamericanos fallecidos en acciones de combate desde el comienzo de la invasión de Irak en marzo de 2003, mientras que el número total de soldados muertos sobrepasa los 830.
Los combates en la población agrícola de Bohrus, cerca de Baaquba, 60 kilómetros al noreste de Bagdad, han causado durante tres días 13 muertos y 34 heridos, según informó en la tarde de hoy el jefe de la policía de la provincia de Diyala.
Las fuerzas de Estados Unidos se retiraron de la ciudad ayer. "Trece ciudadanos iraquíes murieron y otros 34 resultaron heridos en los combates de estos últimos tres días entre el Ejército norteamericano y los iraquíes", declaró el general Walid Jaled Abdelsalam.
Los últimos en morir antes de la salida de las tropas fueron un padre y una madre de familia cuando un obús de mortero cayó sobre el tejado de su casa. Los tres hijos del matrimonio quedaron gravemente heridos.
"Llegamos a un acuerdo con el Ejército norteamericano para que se retirara de Bohrus. Ahora, la policía iraquí reiniciará sus patrullas comenzando esta misma noche", dijo el general iraquí.
Además, el Ejército de Estados Unidos se enfrentó durante este fin de semana con grupos de la insurgencia en la ciudad de Samarra (cien kilómetros al norte de Bagdad), en unos combates que se saldaron con la muerte de diez insurgentes.
Otros doce iraquíes resultaron heridos en los combates, en su mayoría civiles, según informaron fuentes policiales en esa ciudad.
Un portavoz militar consultado por EFE aseguró desconocer los detalles o las circunstancias de la acción de su Ejército en ese bastión de la resistencia suní contra la invasión de Irak.
En una acción diferente, un grupo de insurgentes hizo detonar hoy, domingo, un artefacto de fabricación casera en la autopista que une Bagdad con el Aeropuerto Internacional al paso de un convoy militar estadounidense.
Dos soldados iraquíes perdieron la vida y otros once resultaron heridos. Varios militares estadounidenses aseguraron que los atacantes dejaron pasar sus vehículos e hicieron detonar la bomba sólo cuando los coches iraquíes estaban a tiro.
"A estos terroristas no les importa nada quien muera", aseguró un portavoz militar en el lugar del ataque. "Estos hombres (los militares iraquíes) son ahora mismo objetivos prioritarios, más que nosotros mismos", recalcó.
Se trata del enésimo golpe contra las nuevas fuerzas de seguridad iraquíes, vistas por la insurgencia como colaboracionistas de las potencias ocupantes del país.
Estos ataques se multiplican a lo largo y ancho de Irak a medida que se acerca la fecha del 30 de junio, el día en que el nuevo gobierno iraquí aceptará la soberanía de Irak de manos de la Coalición liderada por Estados Unidos. EFE
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