La escritora Victoria Garrón de Doryan, primera mujer costarricense que fue elegida para ocupar la vicepresidencia de Costa Rica, falleció ayer a los 84 años en el hospital Blanco Cervantes.
Sus restos mortales serán velados en la Funeraria del Recuerdo y sus exequias se realizarán, hoy domingo -a las 12 mediodía- en la iglesia Don Bosco, en San José.
Tras las ceremonia religiosa, el cortejo fúnebre acompañará su cuerpo que será enterrado en el cementerio de Santo Domingo de Heredia, según informó su hijo, el exministro de Educación Eduardo Doryan Garrón.
Poeta, docente y biógrafa de grandes figuras costarricenses, Victoria Garrón de Doryan ocupó el cargo de Segunda Vicepresidenta de Costa Rica durante la administración Arias Sánchez (1986-1990) y en tal período se desempeñó como presidenta de Costa Rica en 14 ocasiones.
Había nacido en San José en el tradicional barrio Amón, el 8 de octubre de 1920, como Victoria Garrón Orozco.
Sus padres fueron Estanislao Garrón Lermitte y Claudia Orozco Casorla, y su abuelo -uno de los pioneros en la fabricación de jabones- fue François Garrón Lafont.
Vocación docente. Tras obtener una licenciatura en Letras, doña Victoria se dedicó a la docencia y fue maestra de maestros mientras ejerció como profesora en la Escuela Normal.
Además, enseñó en el Colegio Superior de Señoritas y en el liceo Anastasio Alfaro.
Doña Victoria Garrón era costarricense de corazón, pero heredera de una antigua tradición gala.
Alma francesa. De sus abuelos franceses heredó el amor a la tierra y el rechazo a la guerra.
"Al abuelo francés lo perdí cuando se declaró la Segunda Guerra Mundial -escribió la educadora-; él tenía ya 95 años de edad y no soportó ver a su querida patria envuelta en una tercera conflagración bélica: la de 1870, la de 1914 y la de 1939.
"El abuelo amaba la tierra y, en su pequeño huerto, sembraba uvas y manzanas que se producían muy bien".
Dona Victoria viajó a conocer la tierra de sus abuelos, en 1949, como becaria de la Unesco, y años más tarde recordó aquel viaje al París de las postguerra como una oportunidad de traer a Costa Rica las mejores tradiciones del humanismo europeo.
"Apenas se levantaba de las cenizas de la guerra, pero su cultura, sus monumentos, sus colecciones de arte, su forma de razonar, su lengua, su literatura estaban ahí para beberlas día a día e incorporarlas a mi formación académica, que había recibido en nuestra recién fundada Universidad de Costa Rica".
Como escritora transitó por la poesía, el cuento y las biografías, incluyendo la de su abuelo François y su autobiografía, que publicó en agosto del 2003 bajo el título de La canción de la vida .
Pero, además, fue biógrafa de enormes personalidades de la vida nacional como Joaquín García Monge, Anastasio Alfaro, María Teresa Obregón Dengo y José María Zeledón.
Cuando incursionó en la poesía hizo de la sencillez y la elegancia su marca registrada.
"Mi poesía es tan sencilla que incluso los más pequeños la captan", expresó.
Y quizás porque, como ella dijo, "es mejor conjugar el verbo amar en francés", fue que a doña Victoria algunos versos le brotaban directamente en lengua gala.
Una selección de estos poemas escritos directamente en francés los recopiló en su poemario Bouquet de violettes .