Una nueva estrella dedicada al Rey de la canción ranchera, Vicente Fernández, brilla en el paseo de los famosos del mundialmente venerado bulevar Hollywood.
Ante cerca de 5.000 admiradores, Chente, de 58 años, celebró la inauguración de su estrella entonando la canción El hijo del pueblo durante la ceremonia más concurrida de la historia del mítico paseo, recorrido diariamente por miles de turistas de todo el mundo.
"Me siento muy orgulloso de ser mexicano y de tener mi estrella aquí en Hollywood, y con mi gente", dijo en español Vicente Fernández, rodeado de su esposa, doña Cuca, sus tres hijos, Vicente, Gerardo y Alejandro -quien sigue sus pasos con enorme éxito- y la mayoría de sus nietos.
Vestido de traje negro, camisa negra y corbata de fondo negro, en lugar de su habitual traje de charro, Chente confesó que había estado ensayando un discurso de agradecimiento en inglés durante todo el fin de semana, pero luego la emoción lo hizo olvidar las palabras.
El cantante mexicano, que dará tres conciertos este fin de semana en el anfiteatro Universal, hizo adelantar un día la ceremonia de dedicación de su estrella, la número 2.125 del Paseo de la Fama, para que coincidiera este miércoles con el 34 cumpleaños de su hijo mayor, Vicente Jr., liberado en setiembre tras cuatro meses de angustioso secuestro.
"Quería darle este regalo a mi hijo, por lo que significa, brindárselo a él, igual que a sus hermanos y a mi esposa, pero en especial a él por el problema que hubo y porque para mí Dios me lo regresó con dos meses de vida que tiene ahorita", dijo Vicente Fernández, negándose a dar más precisiones sobre esa experiencia tan dolorosa para toda la familia.
En una reunión con la prensa después de la ceremonia, el Charro de Huentitán, la localidad del estado de Jalisco que lo vio nacer, explicó que esta estrella era lo más emocionante que le había pasado en la vida desde su presentación en la Plaza de Toros de México el 15 de setiembre de 1984, día en que se hubiese retirado si no la hubiese llenado. Hoy, después de 30 años de carrera y 54 discos, de los que se han vendido más de 42 millones de copias en total, Vicente Fernández se niega a especular sobre un eventual retiro y explica que seguirá cantando "hasta que la garganta aguante".
"Así como me retiré del cine, un día me voy a retirar de cantar", dice insinuando que su salida será sigilosa como cuando dejó la pantalla después de rodar la película Mi Querido Viejo. "Por amor al público, por respeto al público, por cariño al público, el día que yo sienta que mis facultades se están mermando, ese día me retiro."
Sus fanáticos, sin embargo, pueden estar tranquilos porque todavía queda Vicente Fernández para rato. Él mismo explica que tiene 30 discos grabados con temas que el público nunca ha escuchado para los próximos 25 años.
Tal vez con alguno de ellos pueda ganar finalmente el prestigioso premio musical Grammy, uno de los pocos reconocimientos que todavía faltan en sus vitrinas, aunque solo iría a recogerlo si la categoría de música mexicana recibiera el mismo trato que las otras.
"A mí me gusta marcar las pautas y si no me lo van a dar en el mismo lugar que a otros artistas norteamericanos o ingleses, entonces no voy a venir a recibirlo", declaró. "El valor de cualquier premio es como hoy, que la gente se dé cuenta y lo disfrute con su artista."
Hasta ese momento, dijo, seguirá cantando, coleccionando trajes de charro y cuidando a sus queridos caballos en su rancho Los tres potrillos, a una veintena de kilómetros de Guadalajara, donde se refugia con el cariño de toda su familia, haciendo caso omiso a los insistentes rumores sobre un posible traslado a Estados Unidos.