La camaleónica tendencia de la moda llega incluso a los lentes de contacto cosméticos, cuyo único fin es cambiar la apariencia de los ojos. Azul, verde, lila, café y gris son los colores que integran la gama de opciones que ofrecen las ópticas.
Asimismo, si el consumidor prefiere también puede cambiar la forma de su pupila por una de espiral, de equis, de estrella, o una "de gato".
En fin, hay opciones para todos los gustos; sin embargo, el uso indiscriminado puede causar problemas irreversibles en los ojos y la visión, si no se siguen las recomendaciones de los especialistas en cuanto a su mantenimiento y limpieza.
No son para todos
Según Alirio Peñarenas, optometrista de Óptica Visión, antes de comprar cualquier lente de contacto -ya sean estéticos o de los que se usan para corregir defectos de refracción- la persona debe realizarse un examen ocular.
Esa prueba es necesaria para conocer las características de la córnea. Y es que, por ejemplo, dependiendo de la forma corneal, algunas personas no deben usar lentes de contacto blandos.
En esto coincide el oftalmólogo Guillermo Tapia, quien agrega que el examen tiene también otros usos: "Ese examen es para conocer la refracción, la presión intraocular, examinar la córnea, el estado de la retina y sus diferentes estructuras".
Otro punto importante, según Peñarenas, es verificar que el material del lente no provoca alergias al ojo y que, en general, se adapta perfectamente a su contorno, de manera que el empleo resulte confortable.
"Hay casos especiales cuando el uso de un tipo de lente de contacto está contraindicado debido a que la persona padece, por ejemplo, de poca lubricación lagrimal, o bien porque tiene antecedentes de cirugía corneal y su médico le aconseja no usar lentes de contacto", explica Tapia.
El problema es que en Costa Rica la venta de los lentes de contacto no requiere receta médica y, en algunos casos, al comprador ni siquiera se le exige un examen, ni se le indican los cuidados que debe seguir.
Riesgos latentes
En países como Nicaragua y Estados Unidos la voz de alarma sobre esta situación se ha generalizado. Allá los lentes de contacto se venden sin prescripción, hasta en tiendas de belleza, lo cual ha degenerado en problemas para los consumidores.
Las complicaciones se presentan cuando no se siguen los cuidados higiénicos requeridos, especialmente cuando estos se venden como un producto cosmético.
Y es que, una vez adquiridos los lentes -sean cosméticos o de prescripción médica- debe dárseles un uso adecuado, tanto en limpieza como en mantenimiento. De lo contrario, pueden ser muy perjudiciales.
Los inconvenientes por el uso de lentes de contacto pueden ser tan leves como una irritación, la sensación de cuerpo extraño en el ojo, intolerancia a su uso, alergia, o rechazo a los líquidos empleados para limpiarlos.
Pero también podrían ser mayores: "Por mala higiene se pueden dar infecciones como las úlceras corneales, provocando serios daños en la integridad del ojo, o bien dejar secuelas importantes desde el punto de vista funcional", advirtió Tapia.
Y añadió: "El mal uso puede ocasionar a la persona serios problemas, especialmente infecciones que lo llevan, incluso, a perder la visión de uno de sus ojos".
Alerta en todo momento
Ante esta amenaza, los médicos recomiendan estar alerta a cualquier molestia que sienta con el uso de los lentes.
La irritación constante, la sensación de cuerpo extraño o la disminución en la agudeza visual son motivos de preocupación. También las molestias al exponerse a la luz, el dolor o el lagrimeo requieren de cuidado.
Ante cualquiera de estas señales, los médicos proponen retirar los lentes y recurrir a un especialista.
Al final, si bien estos accesorios no son un peligro por sí solos, lo recomendable es, tal como afirma Peñarenas, "no perderles el respeto".