La marcha nupcial empieza a sonar y los invitados esperan ansiosos la entrada de la novia. Esperan a una bella mujer de blanco, con vestido largo y amplio, pero los tiempos cambian.
Aunque el vestido blanco sigue siendo la tradición para la boda occidental, nuevas tendencias se incorporan al atuendo femenino para ese día.
Basta con mirar las propuestas para la temporada de primaveraverano del 2003 de los principales diseñadores de vestidos de novia como Vera Wang, Carolina Herrera, Christos y Jim Hjelm, por nombrar algunos.
Los colores pasteles, principalmente los tonos champaña; han dejado el blanco atrás.
También, hay vestidos blancos, con detalles en colores que pueden ser, incluso, dorados o plateados, aunque para las más aventuradas hay en otros más fuertes como el rojo.
El vestido tradicional sigue siendo de falda amplia y con cola; sin embargo, la novia de hoy a veces desea mostrar más.
Por ello, también hay trajes pegados al cuerpo o con insinuantes escotes... ¡perfectos para dejar al novio y a algunos invitados con la boca abierta!
Novedad y tradición
Para el 2003 hay dos tendencias en vestidos de novia: el encaje y las ruchas.
Los vestidos llenos de encaje recuerdan tiempos de antaño; son trajes similares al que uso la actriz Grace Kelly en su boda con el príncipe Rainiero de Mónaco, en 1956.
Las ruchas marcan una tendencia novedosa. Son bustiers que imitan el trabajo de una camisa de toxido, o enaguas amplias compuestas.
Y no solo hay vestidos, también hay diferentes diseños de enaguas y bustiers , que al ponerse juntos parecen un vestido. Para las que buscan romper completamente el esquema, hay trajes de pantalones para novias.
Eso sí, para quienes prefieren mantener la tradición también hay vestidos blancos y amplios.