NATURAL, NATURISTA, ECOLÓGICO, VEGETARIANO, macrobiótico..., términos que hace algunos años sonaban raros, ahora hasta se sientan a la mesa con nosotros y se involucran en nuestras recetas.
Un poquito de cada una de esas corrientes han tomado los dueños del restaurante Shatki, para crear platillos con todo el gusto de la cocina costarricense, pero saludables. Y, si usted se pregunta cómo puede volverse más sana la comida que nos servimos en nuestras casas, el secreto está en emplear más vegetales, carnes blancas, muy poco o nada de grasa, y ni pizca de condimentos artificiales, sino más bien hierbas y especias naturales.
Esto es exactamente lo que hicieron en Shatki. Entonces, si usted toma el menú, se dará cuenta de que lo ofrecido son cosas tan sencillas como picadillos, gallos, tacos y hasta casados, pero muy nutritivos.
Raúl y Heika Salas empezaron con esta aventura hace unos doce años, de tal modo que Shatki se constituyó en uno de los primeros restaurantes vegetarianos del país. En aquel entonces la "onda" naturista era una rareza, aunque en otras naciones ya estaba el asunto bien enraizado.
"La idea que tenía la gente -dice Heika- era que la comida vegetariana era de puras hojas verdes sin gusto ni sabor". Fue ese el concepto que ellos, vegetarianos por salud -no por filosofía-, decidieron combatir a capa y espada, utilizando su cuchara como única arma.
Poco a poco, la gente se acercó para ver qué servían, y se fue convenciendo de que es posible comer rico y alimentarse bien al mismo tiempo.
Heika explica que ellos no son fanáticos del vegetarianismo, sino que han ido tomando lo mejor de cada corriente para aplicarlo a sus creaciones culinarias, de tal forma que puedan ofrecer variedad sin traicionar la calidad ni la salud. En lo que sí son inflexibles es en el uso de aditivos artificiales: son naturales al ciento por ciento.
Un concepto total
Shatki está ubicado en una vieja casa esquinera del centro josefino, a la que los dueños le han dado un ambiente especial, de tal forma que usted se siente como si estuviera almorzando o comiendo en la mesa familiar.
La decoración la hacen todos los días aprovechando las mismas frutas y verduras que se compran para elaborar los platillos. Así, usted ve por allá un puño de aguacates, y por acá un gran ayote, y un racimo de plátanos verdes acompañado de un buen poco de papas o naranjas...
Todo eso está aderezado con música del tipo new age y con incienso para que la gente sienta que no sólo llegó a comer, sino que tuvo una experiencia relajante.
El menú no es muy variado, pero sí es suficiente, y cada día ofrecen un plato que trae de todo, como una especie de casado -con ensalada y fresco natural- a muy buen precio, para así llenar las necesidades de aquellos que por cuestiones de trabajo tienen que acudir allí a diario.
También hay sopas y cremas de verduras, como, por ejemplo, la crema de pejibaye, que es muy buena. Hay ensaladas preparadas con mucho ingenio, tanto por la variedad de las verduras como por la mezcla de los colores, espaguetis, tacos, chalupas, quesadillas, tortillas caseras y sandwiches.
Emplean carnes blancas, como pollo y pescado, en varias de las opciones. También ofrecen -aunque le parezca extraño- bisté, pero no de carne de res sino de soya; pero le aseguro que la apariencia y el sabor son bastante parecidos a aquel.
Asimismo, preparan hamburguesas para los que andan en busca de comida rápida, con carne de soya, y hasta emparedados de mortadela también de soya.
Las ensaladas de frutas son famosas porque usted puede pedirlas con miel de abejas, yogur, helados, granola o "de la casa", que trae de todo. A eso hay que agregar los batidos con yogur y los frescos de frutas naturales, y los postres elaborados por ellos mismos, entre los que sobresalen los queques volcados de piña, higos, manzana y coco. En diciembre, hasta tamales y queque de Navidad elaboran.
En verdad, para quienes gustan de este tipo de comida, comer en Shatki es una rica experiencia que hace pensar por qué no puede uno hacer esas cosas en su propia casa, si tan solo con un poco de ingenio logramos volver saludable cualquiera de nuestros antojos.
Cómo, dónde, cuándo
Lugar : Restaurante Shatki.
Dirección: Avenida 8, calles 13 y 11 (San José centro).
Horario : Lunes a viernes de 8:30 a. m. a 6 p. m. y sábado de 10 a. m. a 6 p. m. El domingo está cerrado.
Precios: Platos fuertes, entre ¢600 y ¢900. Hamburguesas y sandwichs, de ¢300 a ¢550. Batidos y refrescos, entre ¢200 y ¢250. Ensaladas de frutas, ¢400. Té de hierbas y café, ¢100.
Servicios : Muchos de los productos (como la granola, las cajetas y la repostería) se pueden comprar para llevar. Además venden muchos productos macrobióticos y naturalistas. No tienen parqueo y solo se puede pagar en efectivo.
Teléfono: 257-8914.