San José. Costa Rica se ha convertido en un imán para los empresarios venezolanos y colombianos que apuestan a esta nación centroamericana para trasladar o incrementar sus inversiones comerciales.
El caso de las firmas procedentes de Venezuela constituye uno de los ejemplos más importantes, al considerar que la entradas de capitales procedentes de esa nación aumentó en más del 900%.
Datos del Banco Central indican que de 1,9 millón de dólares invertidos en el 2002 por firmas venezolanas se pasó a 19,2 millones de dólares el año pasado, colocando a Venezuela como el tercer país latinoamericano que más inyectó dinero a la economía costarricense, solo detrás de México (38 millones) y El Salvador (31 millones).
Colombia también mantuvo un dinamismo, a pesar que el año de más entradas fue el 2001 con 6,4 millones de dólares. Tras bajar a 3,5 el año siguiente, en el 2003 volvió a subir a 5,3 millones de dólares.
Sobre ambos países las expectativas para este periodo se mantienen al alza y así lo demuestran recientes anuncios de inversiones como el del Centro Comercial Sambil, de la cadena del mismo nombre que opera en Venezuela, a un costo de 70 millones de dólares.
Otra novedad es la de Aeropostal Alas de Centroamérica, con un 40% de capital venezolano y el 60% costarricense en una inversión de cuatro millones de dólares.
En el lado colombiano, la inyección de dinero más fuerte para este año será de la empresa Proquinal, fabricante de telas vinílicas que exporta a Estados Unidos y Europa, con unos 20 millones de dólares y la generación de 1.000 empleos directos.
También se ha registrado el aumento de comercios más pequeños, como numerosos restaurantes de comida típica colombiana y tiendas de ropa íntima fabricadas en esa nación.
En el caso venezolano ejemplos son la empresa Citadinos, que vende productos para pastelería y restaurantes y la tienda de discos Esperanto, cuyo dueño Jorge Souki invirtió 300.000 en su apertura.
El movimiento de capitales mantiene optimistas a las autoridades del gobierno costarricense, que a pesar de la crisis mundial derivada por los precios de los hidrocbarburos, esperan aumentar las cifras de inversión extranjera, de 576 millones de dólares el año pasado a unos 585 millones este año.