Investigaciones del medio ambiente indican que tanto hombres como mujeres están en riesgo de una condición llamada "dominancia de estrógenos".
La producción de estrógenos aumenta con dietas ricas en azúcar y harina refinadas (harina blanca-azúcar blanco), excesivo consumo de calorías y el sedentarismo.
Las mujeres en los países industrializados tienen mayores niveles de estrógenos que las mujeres que viven en países de corte agrícola.
Investigadores en los Estados Unidos encontraron, en un estudio realizado en más de 17.000 niñas, el desarrollo de signos de pubertad a más temprana edad.
La "dominancia de estrógenos" puede presentarse a causa de las xenohormonas.
Estas son sustancias sintéticas que no se encuentran en la naturaleza, se consideran tóxicas y la mayoría de ellas tienen efecto estrogénico en hombres y mujeres.
Estamos en contacto con estas sustancias todos los días. Más y más científicos anotan la relación causa y efecto entre las xenohormonas y los trastornos hormonales en los humanos.
¿Dónde están?
Fuentes de xenohormonas incluyen carne de animales que han sido alimentados con hormonas estrogénicas para acelerar el engorde (pollo-carne vacuna), vegetales y frutas rociadas con pesticidas derivados de compuestos petroquímicos, solventes, adhesivos, herbicidas, fungicidas, gases de escape de los autos, emulsificadores en jabones y cosméticos, casi todos los plásticos (que liberan xenoestrógenos cuando se calientan) y desperdicios industriales.
Menos del 10 por ciento de los casos de cáncer de seno se desarrollan por herencia. Para el resto de los casos, un riesgo establecido es la exposición de estas mujeres a efectos estrogénicos.
El mecanismo propuesto para el desarrollo del cáncer del seno es la proporción existente entre dos tipos de hormonas que llevan a efectos opuestos (la relación entre estrógeno "bueno" y "malo").
El estrógeno bueno tiene el nombre de fitoestrógenos, que incluyen isoflavones (genistein y daidzein) comúnmente encontrados en los productos de soya; coumestans (que se encuentra en el clavo de olor y la alfalfa) y lignans, como el aceite esencial omega 3 (encontrado en el aceite de semillas de lino) y los estrógenos "malos" llamados xenohormonas y algunos estrógenos sintéticos.
En la industria
Las xenohormonas en forma de potentes químicos llamados "solventes" entran al cuerpo fácilmente a través de la piel y se acumulan en tejidos ricos en lípidos como el cerebro, la vaina de mielina de los nervios y el tejido adiposo.
Algunas industrias donde la exposición a estos solventes es bien conocida es en la manufactura y reparación de automóviles, fabricación de pintura, barniz, algunas pinturas de uñas y removedores de esmalte, gomas, fibra de vidrio, la industria electrónica y los dry-cleaning.
Una exposición prolongada a estos solventes puede causar depresión, irritabilidad, fatiga, ansiedad, falta de concentración y de coordinación, así como problemas de memoria. Los solventes pueden dañar al feto en desarrollo y deben evitarse a toda costa en las mujeres embarazadas.
Las mujeres jóvenes son especialmente susceptibles a estos tóxicos.
En el caso del hombre, de acuerdo a Niels Skakkebeak, de la Universidad de Copenhague, el conteo de espermatozoides ha disminuido más del 50 por ciento desde 1940. El cáncer testicular se ha triplicado en los últimos 50 años y anormalidades reproductivas, como testículos no descendidos, son ahora un evento común.
Aunque no se tienen estudios científicos que responsabilicen "solo" a las xenohormonas en estos casos, estas están consideradas como un factor de riesgo.
Cuidado al comer
Aunque los científicos no se han puesto de acuerdo en los riesgos de las xenohormonas es bueno tomar ciertas medidas.
Para proteger a su familia busque alimentos orgánicos (sin pesticidas).
Compre carnes de animales que no hayan recibido hormonas para su engorde (orgánicos).
Para obtener una lista de sustancias (xenohormonas) y como lavar su vegetales y frutas para quitarles los pesticidas, visite mi página electrónica:www.solomujeres.com.