
Colaborador de La Nación
De una impecable sobriedad al hablar y ademanes pausados en su gesticulación, Caetano Veloso sorprendió por sus respuestas de abundante prosa y erudición.
La paz que transmite su presencia no solo obedece a su edad, hace una semana cumplió los 65 años, sino a la sabiduría que brota de aquel que ha sido un trotamundos.
En el marco del alucinante y exótico restaurante del hotel Corteza Amarilla, carretera a Ciudad Colón y, donde Caetano se hospeda con su grupo de músicos, el músico respondió la noche del domingo con complacencia a las inquietudes de la prensa.
Una tertulia. Veloso habló sobre si mismo, tratando de resumir en pocas palabras quién era, explicó gustoso en qué consistió su famoso movimiento del “Tropicalismo” y reconoció no saber nada sobre ningún artista costarricense.
Como suele suceder con aquellos que no lo saben no pudo ocultar su sorpresa al enterarse que Chavela Vargas era costarricense de nacimiento y, como era de suponer, nunca había oído hablar de Carmen Lyra, porque si, efectivamente, alguien se lo preguntó.
De lo primero que se habló fue sobre su más reciente disco CE , que para los seguidores de su carrera resultó ser un disco muy roquero. Este particular sonido se origina, en parte, al trabajo que realizó Veloso con su hijo Moreno, de 32 años.
Más que una conferencia de prensa fue una especie de tertulia en la que confesó su gran admiración por el gran compositor de bossa nova Joao Gilberto, quien además fue su mentor musical.
Para finalizar expresó que antes de conocer Costa Rica siempre la tuvo en la mente, con una imagen de paraíso de paz.