Río de Janeiro, 20 ago (EFE).- Plumas, flores, tafetanes, rímel, rubor, simpatía y mucho colorido derrocharán mañana, sábado, en Río de Janeiro los 29 candidatos a la codiciada corona del concurso de belleza "Miss Brasil Gay", que llega a su vigésima octava edición.
El concurso ideado en 1977 en la conservadora ciudad de Juiz de Fora, en el interior del estado de Minas Gerais, cambió este año su escenario por una conocida casa de espectáculos en Río de Janeiro.
Los participantes, que reclaman para sí el título de "candidatas de todas los estados del país", han dedicado la semana para trabajar en los últimos detalles de sus desfiles y vestuarios, en los que predominan prendas de algodón y seda, de talle bajo y tonos vistosos, con faldas airosas y generosas lencerías.
El certamen, como en todo reinado que se respete, consumará sus eliminatorias al cabo de los rigurosos desfiles de trajes típicos y de gala.
Sobre los vestidos de fiesta y fantasía, los organizadores esperan que "salgan del armario" originales producciones de los mismos concursantes y diseñadores poco conocidos vinculados a la causa. EFE
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