Si no fuera porque la falta de humor es una plaga, en este instante estaríamos oyendo los acordes de El tango del pecado , tema producido para Calle 13 por el premiado compositor argentino Gustavo Santaolalla y que comenzó a circular hace un mes por el resto del continente como lanzamiento previo al segundo disco del grupo. En Costa Rica –a excepción de Radio 103– ninguna otra emisora aceptó la invitación.
¿Censura? Por supuesto, pero no del todo: el nuevo disco de Calle 13, Residente o Visitante , saldrá a la venta el próximo 24 de abril y, de todos modos, el vídeo del sencillo ya circula en Internet.
Dan ganas de citar a Jonathan Swift ( Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él ) pero mejor es llamar desesperadamente a un teléfono celular de Puerto Rico.
Es día de entrevistas. A Eduardo Cabra lo pescamos en plena promoción del trabajo, en la Isla del Encanto . Al calor del hogar, al genio de Calle 13 se le olvida pronunciar las erres. Entrevistarlo fue todo un reto auditivo.
La censura es pura publicidad.
En Puerto Rico se formó un revuelo. Por ahora no sé cómo lo han aceptado el resto de países pero, por las entrevistas que hemos tenido en estos días, me parece que les ha gustado El tango . Lo que sí sé, es que en Puerto Rico, cuando salió el tango, eso fue... A la vez que estaba en las portadas de todo el país también brincó mucho moralista. Todavía mucha gente piensa que la canción es satánica, así como mucha otra piensa que mi hermano realmente se casó con la novia; creen que la boda fue verdad y todavía los felicitan. Nosotros no hacemos las cosas para crear revuelo: las hacemos porque nos gusta la cuestión; creemos en lo que estamos haciendo. Además, El tango del pecado surgió de una carta al lector, que publicó por Internet un diario de mi país, donde se comentó que mi hermano era el demonio y que la novia iba pal infierno con él. Eso fue cuando salió a la luz que Denise [Quiñones] y él eran novios. Se armó el revuelo porque para la gente de Puerto Rico, Denise es como una princesa en un frasquito que nadie puede tocar. Creo que El tango del pecado tiene mucho sarcasmo y eso es lo más que tiene. Todo es doble sentido, humor negro; un relajo. Creo que quienes no entienden el vídeo deberían verlo unas tres veces.
Cuéntanos del vídeo.
Fue supel, supel diveltido . Lo hicimos con la misma gente que hicimos Atrevete-té y Suave y hay familiares y actores “del patio”. En un momento parecía una boda de verdad porque hubo todas las cosas clásicas: el baile, el brindis, pero después veíamos las cámaras...
Calle 13 trabaja de forma muy casera: por ejemplo, los vídeos los dirige su excuñado, Gabriel Coss, y en el trabajo colaboran sus hermanas, sus novias, los amigos y hasta la mamá de René, la actriz Flor Joglar. ¿Este formato es una forma de resistencia a las imposiciones de la gran industria?
Que la familia esté cerca de nosotros es bien importante porque están opinando; viendo las cosas que uno no ve. La mamá de René es actriz, mi hermana es actriz, mi papá es músico, mi hermanita menor es la que canta... desde chiquitos siempre tuvimos la opción de las artes. Para nosotros, el arte nunca fue un hobbie ni una cuestión de paso. Mi papá es bajista –un roquero; un salsero; un compositor– y quizá no llegó al nivel que él hubiera deseado –ser un personaje así como John Lennon– pero desde chamaquito estuvo apoyándome; mi mamá también, aunque ella no tiene nada que ver con el arte.
Esta relación colectiva, familiar y creativa es fundamental.
Es supel impoltante . Mi hermano y yo viajamos juntos y nos apoyamos. Nos consultamos lo que vamos a hacer y siempre hay mucha comunicación, desde lo que vamos a tocar una noche hasta los negocios de Calle 13, aunque no nos gusta mucho hablar de eso pues no se debe perder la perspectiva de que también es un trabajo artístico. A veces se desvirtúa que la música también es un arte y mucha gente lo ve solo como un negocio... es un negocio, pero es arte.
Están haciendo lo que quieren y además, reciben una enorme atención y reconocimiento por ello. Parece una foto del paraíso.
Una de las cosas importantes es que estamos haciendo lo que nos da la gana y la gente sabe que estamos haciendo lo que nos da la gana. La gente es inteligente y, con Calle 13, la gente sabe que estamos haciendo las cosas porque nos gusta, porque nos estamos divirtiendo y que nada es para llamar la atención o crear controversia.
Dedicar tanto tiempo a la promoción le resta tiempo a la creación. ¿Qué tan conflictivo puede ser?
Es por etapas. Hace como un mes aún estábamos en la etapa de creación y ahora estamos en la etapa de promoción. De repente empieza la etapa de tocar y volvemos a la creación. Es un ciclo, y la promoción es la parte más tediosa, pero hay que hacerlo. Si uno de los objetivos de nosotros es comunicar y llevar un mensaje, pues hay que hacerlo; es muy importante. Casi siempre, por la experiencia del primer disco, cuando estamos en el momento de tocar por los diferentes países, ahí es buen momento también para crear: quizá las tardes las tienes libres y es un buen momento para desarrollar ideas. Tocando en otros países uno va agarrando ideas. Por ejemplo, Residente o Visitante tiene mucho de Suramérica y oyéndolo te das cuenta de que Calle 13 invirtió mucho de su tiempo tocando en Latinoamérica porque se siente esa influencia.
¿Cómo viaja el grupo; cuál es su actual formación?
Calle 13 sigue siendo una banda, pero el núcleo somos mi hermano y yo: mi hermano hace la letra y yo hago la música. Las giras y conciertos son con toda la banda, y con mi hermana Ileana, la pequeña, cuando no tiene clases en el colegio. Para nosotros, lo importante es ofrecer un show más que una pista, una cajita de ritmos a la que le das play : eso es un karaoke .
¿Cómo está la agenda?
Vamos para México, Estados Unidos en el verano y también vamos a estar en España.
En este nuevo disco, ¿hay ruptura o evolución de propuestas?
Calle 13 siempre ha fluido. Con este disco, pasó exactamente lo mismo que con el primero: cada vez que íbamos a un país, yo trataba de llevarme música e instrumentación y cuando acabamos el disco nos dimos cuenta de que tenía una influencia latinoamericana bien marcada, pero no fue premeditado. Lo único que sí premeditamos fue que el disco fuera más crudo; más oscuro. Sabíamos que el disco iba a quedar así por todas las cosas que veníamos viviendo. En el momento que salió Calle 13 fue todo bien rápida y a la misma vez que llegaron cosas bien buenas pues también llegaron otras, no tanto.
La relación entre Calle 13 y Gustavo Santaolalla parecía inevitable. ¿Cómo ha sido la alianza?
Cuando estábamos grabando el primer disco, conocimos a Gustavo Cordera, de Bersuit. Nosotros éramos nadie y teníamos como cinco canciones hechas. Nos conocimos porque ellos tocaban en Puerto Rico y andaban buscando sonidos del reggaetón . Nosotros nos ofrecimos y ellos llegaron al estudio con su disco duro, grabaron los sonidos, y nosotros aprovechamos... Yo soy fanático de Bersuit y aproveché y les enseñé lo que estábamos haciendo y a ellos les gustó, pero bien cabrón, así, activao, y de hecho se llevaron un CD para regalárselo a Santaolalla. Yo también soy fanático de Santaolalla, imagínate, yo compré el disco de Maldita Vecindad, El Circo, sin saber que él lo había producido; o sea, que era su fan sin saberlo. Hace como cinco años empecé a comprarme todo lo que él producía: Molotov, Bersuit Vergarabat, Julieta Venegas... La historia es que Cordera se llevó el CD, pero antes le comentó por teléfono a Santaolalla que le llevaba nuestra música y que éramos un palo , pero Cordera perdió el CD. Pasó mucho tiempo, salió el disco, yo grababa un programa en Los Ángeles y Santaolalla se acababa de ganar el primer Oscar, y en un programa me le presento y le digo que soy Calle 13, y él se acordó y me dijo que estaba loco por escuchar el trabajo de nosotros. Cuando empecé a trabajar El tango del pecado pensé que Santaolalla podía entrar ahí con el proyecto de él, Bajo Fondo Tango Club, súper fácil, que podía ayudarme a hacer un buen tango con reggaetón .
“Para mí era bien raro, aunque después me di cuenta de que mezclar tango con reggaetón era más fácil de lo que pensaba. No pensé que podía funcionar hasta que comencé a intentarlo, lo que también es prueba de que las cosas hay que intentarlas antes de desecharlas.