EL PROFESOR SE CHIFLÓ, ¡otra vez!, y así nos llega la secuela de El profesor chiflado, comedia que en 1996 triunfó en taquilla dirigida por Tom Shadyac. Nuevamente vemos al actor Eddie Murphy en los personajes que ayer dieron cuerpo a aquella película, y ahora -con la dirección de Peter Segal- la secuela se exhibe con título semejante: El profesor chiflado II: La familia Klump.
Recordemos que El profesor chiflado, cinta mediocre, se basa en un filme interesante y valioso de 1963, de idéntico título, dirigido y actuado por Jerry Lewis. Por supuesto que de una a otra película hay un salto que no se brinca cualquier canguro (ni con garrocha).
En lo que respecta a la secuela que ahora tenemos en cartelera, lo que despierta algún interés es ver al actor Eddie Murphy en el ejercicio extenuante de la actuación camaleónica: su mimetismo lo lleva a interpretar seis personajes diferentes, cinco de una misma familia (los Klump) y al sujeto histérico (Buddy Love) que vive en uno de los genes del profesor Sherman Klump, quien ahora está empeñado en encontrar -en un laboratorio- el elíxir de la eterna juventud.
Para Eddie Murphy es un ardoroso tour de force (una marcha forzada) que lo lleva a ser no solo el profesor Klump, sino también la mamá Klump, el papá Klump, la abuela Klump y Ernie Klump. El actor lo logra bien con sus juegos de voces y acentos, amén de la ayuda de los efectos especiales en maquillaje, que esta vez son responsabilidad de un genio en ese campo: Rick Baker. Hay momentos en que esos personajes coinciden en escena, por lo que el conflicto se resuelve con la ayuda de computadoras, por supuesto.
Así, tenemos las chifladuras de un profesor gordotote y muy enamorado de la profesora y científica Denice Gains (la actriz Janet Jackson, pésima). Ellos tienen que enfrentarse a ese alter ego (otro yo) que el profesor lleva en sus genes, quien logra salir a la vida real para robarle al bueno de Klump su fórmula rejuvenecedora y -así- armar un despelote siempre igual a sí mismo, tal la poca originalidad de la película.
El filme intenta ser un espectáculo familiar, de humor obvio, fácil y comercial, por lo que repite asuntos que ya había explotado en la primera chifladura. Por eso, porque sabe que funciona, vuelve al humor pedorrero y escatológico (por su abundancia en suciedades) que ya vimos en la número uno.
Con esos recursos, El profesor chiflado II: La familia Klump se estira en su argumento, sin sorpresas, como un concierto en una sola cuerda, para recordarnos -siempre- que Eddie Murphy tuvo que ponerle en su trabajo (él pasó, durante la filmación, entre 3 y 5 horas de maquillaje extenso cada día, además de congeniar con numerosas prótesis de hule y con pelucas muy especiales).
Lo seguro es que si esta secuela también da plata, dentro de pocos años tendremos la tercera de la serie.
Cómo, dónde, cuándo
El profesor chiflado II: La familia Klump se exhibe en Magaly, Omni, Colón, Colonial, Plaza Mayor, Internacional, Cariari, San Pedro, Cinemark.
Entrada: De ¢900 a ¢1.200, según la sala; precio especial para pensionados.
Horario: Funciones regulares.