
Los médicos recomendaban los cosméticos a sus pacientes hasta el siglo XV, cuando empezaron a separarse de este arte: no era bien aceptado que un doctor en medicina se preocupara por asuntos de belleza. Los últimos escritos que se conocen son del Dr. Martinello (1580), médico italiano que incluyó un capítulo de cuidado de la piel en sus escritos de temas de salud.
Galeno, célebre médico de la antigüedad (129-199 d. C.), escribió el primer libro científico dedicado exclusivamente a los cosméticos. Él tuvo su propia compañía de cosméticos, muy requerida en Roma y sus alrededores.
Una de las famosas fórmulas de Galeno era llamada "ceratum refrigerans" (crema fría), que contenía aceite de oliva, cera de abejas, agua de rosas y agua. Esta crema era inestable y posteriormente fue mejorada por otros médicos, que le agregaron preservantes naturales, como el bórax (mineral).
En la actualidad, las palabras natural y orgánico han sufrido uso y abuso por parte de compañías de cosméticos. Estas saben que el consumidor desea adquirir "productos naturales", aunque muchos de estos solo tengan de natural u orgánico el nombre.
Las sustancias que aplicamos a la piel llegan a la sangre por medio del aparato pilosebáceo (folículos pilosos y glándulas sebáceas de la piel). Tenemos cerca de cien glándulas sebáceas por pulgada cuadrada de piel.
Los químicos utilizados en infinidad de cosméticos son sintéticos (sustancias no naturales); nuestro organismo no las reconoce y pueden producir infinidad de respuestas del sistema inmunológico. Una de ellas es la alergia a los cosméticos.
Colágeno renovado
El colágeno es una proteína, principal constituyente orgánico del tejido conjuntivo (70 por ciento) y de la sustancia orgánica de huesos y cartílagos (es el material que une los tejidos). Constituye cerca de un tercio de toda la proteína del cuerpo.
La elastina y la reticulina son otras proteínas del tejido conjuntivo, presentes también en la piel.
En el proceso del envejecimiento y las arrugas de la piel, el patrón normal del tejido colágeno (normalmente flexible y capaz de absorber humedad) degenera, y las fibras se cruzan. Así, la piel luce reseca, delgada y falta de elasticidad.
La degeneración del tejido colágeno envuelve también a la elastina, la reticulina y otros muchos componentes de ese tejido, como los mucopolisacáridos.
Estudios recientes indican que la aplicación de colágeno a la piel ayuda a restaurar la degeneración de este tejido, estimulando la producción de nuevo colágeno y la regeneración de las células.
El colágeno que realmente se absorbe debe tener un PH (acidez) entre 3,7 y 6,5, ser preparado en cremas que sean aceite en agua y que no hayan sido calentadas a más de 35° C.
Las cremas comerciales que se presentan como "colágeno soluble" ( soluble collagen ) son las únicas efectivas: realmente se absorben. Aquellas que contienen alcohol desnaturalizan el colágeno.
Otras opciones
Un cosmético importante es el humectante pues atrae humedad y a la vez controla el intercambio de esta entre la piel y el ambiente.
También puede liberar esa humedad hacia fuera de la piel en forma más controlada. El sorbitol es un humectante natural.
Por otro lado está el sébum, que lubrica la piel y ayuda a prevenir la evaporación de humedad; es un emoliente natural y una barrera contra los microbios. Algunos emolientes naturales son el aceite de aguacate, lanolina, aceite de coco y aceite de oliva.
Finalmente, cabe recordar que aún aquellos productos que se venden como "naturales" y "orgánicos" deben usarse con cuidado.
En la lista de ingredientes de los productos para la piel, el nombre que aparece primero es el mayor componente del producto.
Lea a conciencia lo que se anota en las etiquetas y, siempre que pueda, adquiera cosméticos de compañías de renombre que son auténticamente naturales.
Esenciales
Los ácidos grasos esenciales (omega 3 y omega 6) desempeñan un papel muy importante en el mantenimiento de una piel sana:
La piel que tiene deficiencia de estos ácidos grasos presenta menor capacidad de retener la humedad y se reseca con más facilidad. Su carencia es un factor importante en la pérdida de cabello.
Estos ácidos se obtienen en el pescado (como la trucha, el salmón, el atún azul del Atlántico) y el aceite de semillas de lino. También se puede combinar semillas de ajonjolí y semillas de girasol en partes iguales y agregarlas a diferentes alimentos.