Treviso. Cuarenta y cinco obras del pintor holandés Vincent Van-Gogh, acompañadas de un centenar de cuadros y esculturas de los maestros del impresionismo, se exhiben en Treviso, en el norte de Italia, en una exposición que ha levantado gran expectación.
Más de 200.000 reservas avalan el interés que ha suscitado esta muestra, que estará abierta desde este fin de semana hasta el 30 de marzo de 2003 en la Casa de los Carraresi, con cuatro óleos del autor de Los girasoles nunca vistos por el público.
El nombre de Van-Gogh es un reclamo seguro y si a su casi medio centenar de obras se le unen 14 de Toulouse Lautrec, 10 de Renoir y Rodin, 9 de Monet, 8 de Gaugin y Cézanne y 7 de Pissarro o de Seurat o Sisley el resultado es una exposición llena de atractivos.
"El impresionismo en la edad de Van-Gogh", preparada por Marco Goldin con aportaciones de diversos museos y colecciones privadas, ofrece una visión unitaria de uno de los periodos creativos más intensos del arte contemporáneo.
La muestra se abre con una pequeña obra de Claude Monet, en homenaje al pintor que protagonizó la anterior temporada en Treviso (con 418.000 visitantes), y se cierra con una dramática e intensa tela de Emile Bernard, "El funeral de Van-Gogh".
El arco temporal descrito en un recorrido cronológico conecta la primera exposición impresionista en el estudio parisino del fotógrafo Nadar (1874) con la octava y última (1886), que tanto influyó en el genial pintor holandés a su llegada a la capital francesa.
Con esta referencia, el visitante puede contemplar en Treviso Las Amazonas de Manet, las fugaces bailarinas de Degas, las pequeñas esculturas de Rodin, La Ola de Renoir o Rocas en el estanque de Cézanne, donde se vislumbra su eficacia en la construcción del color como medio de estructurar la composición.
Sendos retratos del propio Cézanne y una naturaleza muerta dan paso a Vincent Van-Gogh, representado en todas las etapas de su creación artística hasta su suicidio en 1890.