Caracas, 30 jul (EFE).- El escritor colombiano Fernando Vallejo dijo hoy que todo lo que escribió "como el loco de literatura que ya murió" fue para molestar, y que no se suicida por un reciente interés en escribir un tratado de física.
Eso, en todo caso, "siempre que sea capaz de hacerlo", sostuvo en una rueda de prensa en Caracas, donde el sábado próximo recibirá 100.000 dólares como ganador del premio de novela "Rómulo Gallegos", que donará a entidades caraqueñas protectoras "de perritos".
La novela "El desbarrancadero", con la que obtuvo el premio, y todas las demás que conforman un verdadero atado de insultos de calidad literaria reconocida, la escribió, sostuvo, "porque no tenía nada más que hacer con la vida y para molestar; cosas que viví y que me hacía la ilusión de borrarlas al pasarlas a papel".
Con voz débil, confirmando en tono bajo y agudo, y ráfagas de humor negro, repetidas sentencias de muerte, Vallejo -que también admitió ser un renegado cineasta y biólogo- confesó que piensa a diario en el suicidio, pero que "morirse es tan difícil como vivir" y que "uno no se mata mientras no esté definitivamente desesperado".
Por ahora, se aferra al ensayo de física que tiene en mente, una vez que ya sabe -"y no me interesa saber más"- cómo funciona el fenómeno biológico de la vida, "que más que inútil es dolorosa, porque sólo podemos subsistir atropellando a los demás, comiéndonos a nuestros prójimos los animales, a las vaquitas".
Su cariño por los animales, especialmente perros, no mitigan su desesperanza. "Me han dado sufrimiento infinito, me han envenenado la vida. Si no hubiera descubierto el sufrimiento de estos animales, sería menos infeliz; fue una desgracia descubrirlo", repitió.
Su paralela obsesión por conocer ahora "los misterios" de la luz y la fuerza de gravedad tampoco le impiden prever que fracasará, lo que le tiene sin cuidado, "porque no me caso con nadie".
"Es que el cerebro es impenetrable y nunca llegaremos a saber cómo una neurona produce el rojo, el azul, los sonidos, cómo lo material -realidad común a la luz, a los cuerpos que se caen y al cerebro- producen lo inmaterial".
Las historias de Vallejo en sus libros y las desordenadas sentencias en sus declaraciones tienen en común descalificaciones contra el género humano y facilidad para despotricar contra quien y contra lo que sea, incluidas las religiones y los religiosos.
"¿Dios dice que alguien tiene el derecho de imponerle la vida al otro? ¡Eso es un crimen y Dios no existe! Yo quisiera que la gente no se reprodujera más, para que esto se acabara de una vez. Estoy esperando a que se acabe y estamos al borde del final, además porque el planeta no puede con 6.000 millones de personas", sostuvo.
"Ya no nos podemos mover, no cabemos; cada paso de la humanidad lo retrocede el crecimiento demográfico" y "si la maravillosa idea del Papa" es alentar ello, "entonces tengamos quince, veinte hijos, al final en cada eyaculación salen millones de espermatozoides".
En dos horas de preguntas y respuestas, en las cuales no olvidó alabar el sexo como placer y condenarlo como reproductor, no olvidó decir que "hubiera echado por la alcantarilla" a Gabriel García Márquez y sólo tuvo palabras gentiles para un único humano: Miguel de Cervantes -"El Quijote, el único libro que me ha impresionado"-, aunque rápidamente rectificó y dijo que "fue un santo".
"Por eso El Quijote tiene la fuerza que tiene y durante 300 años ha sido la gran obra de este idioma nuestro que en tiempos de Cervantes casi no cambiaba. Ahora cambia a pasos enloquecidos y en una vida humana uno termina hablando otro idioma, porque cada dos o tres años el español se convierte en otra lengua", sentenció.
Vallejo se felicitó porque de literatura no lea nada "hace más de veinte años" y que "el cine sea muy poca cosa al lado de la literatura" y que esta "casi nada al lado de la música", aunque calificó de "charrasca horrorosa" al ballenato colombiano y al samba brasileño, pero reservó piropos a la vitalidad de joropo venezolano. EFE
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