Madrid. En estos días en que gran parte de Europa está preocupada por el así llamado "mal de las vacas locas", conocido científicamente como encefalopatía espongiforme bovina, cabe recordar que este rumiante ocupa un puesto central en numerosas expresiones de varios idiomas europeos.
Así, en numerosas lenguas del Viejo Continente la vaca es punto central de diversas expresiones coloquiales, bien para ensalzar al interlocutor o para vituperarlo y descalificarlo.
El idioma francés es muy propenso a este uso. Expresiones como "c'est vachement bien" ("eso es estupendo"; literalmente "vacamente bien") o "Ah, la vache" (expresión de admiración), son prácticamente cotidianas en la lengua de Víctor Hugo.
En los Países Bajos, donde la población vacuna es una de las más numerosas de Europa, la vaca, aunque no es sagrada como en la India sí ocupa un puesto destacado en expresiones coloquiales y dialectales del idioma neerlandés.
Rumiante insulto
Si alguien quiere insultar a su vecino en Holanda, lo mejor que puede hacer es lanzarle un venablo dialéctico como "zo dom als het achtereind van een koe" ("tan estúpido como el trasero de una vaca").
También es posible afirmar, mientras se toma un vasito de ginebra ( jenever ), bebida tradicional holandesa, que en la vida "je weet nooit hoe een koe een haas vangt" (literalmente: "nunca se sabe cómo una vaca atrapa a una liebre"), aunque en realidad significa "donde menos se piensa, salta la liebre".
Liebres, conejos, vacas, gallos o cabras... los animales están siempre presentes en refranes, cuentos o expresiones habladas en la Torre de Babel que representa la pluralidad lingüística europea, pero también de otros continentes.
Si Francia y Holanda ponen su acento lexical en las vacas, no es menos verdad que también lo hacen Gran Bretaña, Alemania, España o Italia, entre las naciones de los "Quince", especialmente preocupadas por la "epidemia" de las "vacas locas".
Para incumplidos
Si nos citamos con un amigo o amiga a las 12:30 p. m. frente al British Museum de Londres y el Big Ben marca las 2 p. m. sin que aparezca, bien podemos decir que estamos allí "waiting untill the cows come home" ("esperando hasta que las vacas lleguen a casa"), en realidad "esperando interminablemente".
La lengua de Dante Alighieri nos ofrece una estupenda respuesta para alguien que aparentemente no está en sus cabales y es definido como "una mucca pazza", una auténtica "vaca loca".
Más vale tener cuidado si en Alemania alguien habla de "blöde kuh", una mujer "tonta" (en este punto no existe equivalente masculino). Por otra parte, la riqueza lexical de la lengua española se muestra también en este tipo de expresiones.
Malos tiempos
Todo el mundo, en algún momento, ha pasado una época "de vacas flacas", y conoce a alguien a quien no aprecia demasiado y pone los acentos en su físico orondo y excesivas curvas para asegurar que "está como una vaca" y no precisamente por consumir un famoso queso francés untable cuyo símbolo es una "vaca que ríe".
En Chile, Argentina o Colombia se puede "hacer una vaquita", es decir, juntar dinero para llevar a cabo determinadas empresas o proyectos. Y en el primer país latinoamericano, cuando se dice que alguien es "una vaca", significa que no es digno de confianza.
Lo mejor, en todo caso, como recomienda el refranero de la lengua neerlandesa, es "geen oude koeien uit de sloot halen" ("no sacar vacas viejas de la zanja", o sea, "no desenpolvar viejas historias") y esperar a que los "sabios" de Bruselas tomen las medidas pertinentes para evitar que la enfermedad se transforme en un problema sin control para las naciones del bloque europeo.