Juan Pablo Arias. 23 julio, 2012
 En febrero de 1987, el extinto Banco Anglo estrenó Anglomatic, la primera tarjeta para cajeros automáticos del país. | ARCHIVO LN
En febrero de 1987, el extinto Banco Anglo estrenó Anglomatic, la primera tarjeta para cajeros automáticos del país. | ARCHIVO LN

El retiro de dinero de un cajero automático (ATM) sin restricción de hora ni de día de la semana y en casi cualquier comunidad del país, hoy es una realidad para los costarricenses con una cuenta corriente o de ahorro.

El Ministerio de Economía Industria y Comercio (MEIC) contabiliza 4,5 millones de tarjetas de débito ligadas a cuentas que suman, en conjunto, ¢2,6 billones.

La cotidianidad con la que cada vez más personas usan los medios electrónicos financieros tuvo su origen hace poco más de 25 años, cuando comenzó el uso del dinero plástico en el país.

De acuerdo con un anuncio de la época, publicado en La Nación el 23 de febrero de 1987, el extinto Banco Anglo Costarricense dio inicio al uso de Anglomatic, la primera tarjeta de débito del país con la cual se tenía acceso a retiros en dos puntos: las oficinas centrales del banco (donde hoy está el Ministerio de Hacienda) y en la sucursal de Plaza del Sol (que ahora ocupa un Banco de Costa Rica).

Desde entonces, la migración de todos los bancos (actualmente, 16) hacia los sistemas informáticos, las transacciones remotas y las operaciones por Internet crecen al tiempo que se reducen los procesos manuales.

Los retiros de efectivo, el pago automático de servicios, las compras en comercios y en medios electrónicos son algunos de los beneficios que los usuarios de tarjetas de débito disfrutan cotidianamente.

Más unidades. La presencia de dispensadores de dinero también ha crecido en el país. Según la Cámara de Bancos e Instituciones Financieras, existen unos 1.600 cajeros automáticos, entre propios y los operados bajo la marca ATH.

De estos, un 62% pertenece a las entidades bancarias estatales: 490 al Banco de Costa Rica, 453 al Banco Nacional y 42 a Bancrédito.

El alto número permite que los bancos dirijan ahora las aperturas a las zonas más alejadas del país.

Un ejemplo es el cajero automático que inauguró en febrero el BCR en Chachagua, un poblado de 1.832 habitantes dedicado a la agricultura en Peñas Blancas de San Ramón de Alajuela. En junio pasado, Bancrédito abrió el último de sus cajeros en Corralillo de Cartago.

Hacia lo electrónico. En la actualidad, las transacciones electrónicas son las que predominan en el sistema financiero costarricense.

De acuerdo con datos del Banco Central de Costa Rica, en el caso del servicio de Transferencia de Fondos a Terceros, un 84% se hace por oficinas virtuales, a través del Sistema Nacional de Pagos Electrónicos (Sinpe). Las transacciones restantes se hacen en las ventanillas de bancos. Colaboró el periodista Randall Corella