Después de uno de esos largos silencios que lo caracterizan, el escritor costarricense Uriel Quesada vuelve a irrumpir en la literatura nacional con un libro de cuentos titulado Lejos, tan lejos, publicado por la Editorial Costa Rica.
La editorial los califica como cuentos irreverentes y está convencida de que levantará la polémica. El autor, profesor de la Universidad de Loyola, en New Orleans -adonde reside-, no lo hizo con esa intención, pero, si provoca un polvorín, no se enoja.
Quesada, quien quizá venga en mayo a presentar la obra, conversó por teléfono con Viva acerca de su libro y otros temas.
-¿De dónde y cómo surgen estos cuentos?
-Son cuentos escritos entre 1998 y 2001. Son cuentos que surgen en un momento en que estoy viajando o no estoy en Costa Rica. Reflejan esa situación de desplazamiento y de no estar.
"Surgen de lo que vivo y de lo que veo. El escritor tiene una especial percepción de lo que le rodea y tiene la capacidad de contar historias donde los otros no ven nada. Es cierto que en el libro hay algo de experiencia personal, pero no puedo decir que son autobiográficos.
"En esos cuentos también hay una mayor conciencia de no caber en ninguna parte".
-¿Cuáles son los ejes en Lejos, tan lejos?
-Hay varios ejes importantes. Uno de ellos es la otredad: algunas veces el homosexual, el nica, el visitante. Otro es el reclamo de un espacio, es la respuesta de parte de la otredad.
-Dice Guillermo Fernández que su libro procura modernizar nuestra prosa y abrirla a temáticas poco exploradas en el país como la homosexualidad, la prostitución masculina y otras. ¿Tuvo esa ambición o es algo que generó el andar tras otra búsqueda?
-Se generó al andar tras mis propias búsquedas y una necesidad de repensarme como escritor. Lo que no he dejado nunca es de estar buscando y renovándome en cuánto a la temática y la forma de escritura.
"En los últimos años, en la literatura se ha dado que la temática homosexual, que estaba dentro del clóset, ha ido saliendo".
- "Los libros que el mundo llama libros inmorales son los libros que le muestran al mundo su propia vergüenza". Esta cita de Oscar Wilde que usa de epígrafe parece ser también una advertencia. ¿Con qué intención la incluyó?
-La incluí después de todo el escándalo que el cuento Bienvenido a tu nueva vida despertó cuando se publicó en el suplemento Áncora. Una de las personas que menos pudo hablar fui yo y, de alguna manera, después hubo un silenciamiento.
"Ese epígrafe es una respuesta y de alguna manera una transgresión. De hecho, todos los personajes de ese libro tienen algún tipo de transgresión".
-¿Cómo superó que ese cuento fuera atacado y calificado como inmoral?
-En el momento del cuento, muy poca gente me mencionó la cuestión de la inmoralidad. Hubo un rechazo a hablar. Lo que pasó fue que la gente trató de asociarme a mí con el cuento, lo cual generaba morbo. Con el paso del tiempo, el cuento ha seguido allí.
"La percepción es distinta y más centrada en la historia del doble estándar -doble moral-, eso ha quedado a lo largo del tiempo".
-¿Cómo cree que reaccionará Costa Rica ante el libro?
-Tengo un grupo pequeño de lectores que lee mis libros y le gusta. Si generara un escandalito sería muy saludable porque a veces los escándalos permiten poner ciertos temas en el tapete y hablar sobre ellos; el problema es cuando se da la oportunidad y no se aprovecha.
"La verdad, no hablo de nada que no haya existido hace mucho en Costa Rica".
-Lejos, tan lejos incluye aquel polémico cuento. ¿Quiere echar sal en la vieja herida?
-Mis libros de cuentos son unitarios. El cuento cumple con una función en el libro y, además, me parece un cuento muy bueno.
-¿No hay algo de atizar un poco la polémica?
-No, cuando lo incluí no pensé en eso. En el proceso de edición se propagó un rumor de que se iba a publicar y una gente dijo que el cuento no debería salir, pero la Editorial Costa Rica lo mantuvo.
-Lejos, tan lejos es el nombre de un cuento y del libro, además, parece describir al propio autor. ¿Qué ha pasado con Uriel Quesada? ¿Por qué los silencios tan grandes?
-Uriel Quesada tiene silencios muy grandes porque escribe lentamente. En los noventas dejé de escribir porque pensé que en Costa Rica que no se podía hacer nada; sentía que no estaba aprendiendo y que daba lo mismo que publicara o no, porque nadie lo leía y la crítica estaba matizada por otras cosas más que por una discusión literaria.
"En Nuevo México, en 1998, fue cuando volví a escribir. El resultado fue la novela corta Si trina la canaria; esa fue mi reconciliación con la literatura.
-¿Cómo ha cambiado cómo narrador?
-Soy un escritor que se siente más cómodo con su sentido de la experiencia en la literatura y con el dominio de la forma. Me liberé de la falta de comunicación con el entorno. Más que nunca siento que escribo como quiero escribir.