Lo que comenzó en la década de los 50 como un experimento con animales, hoy causa estupor entre los amantes del arte moderno.
Para asombro de algunos y repulsión de otros, los cuadros abstractos que pintó en aquellos años un mono llamado Congo se cotizan ahora a altísimos precios y se lucen al lado de las obras de connotados artistas como Fernando Botero y Auguste Renoir.
Según la BBC, los expertos de la casa de subastas Bonhmas, en Londres, acaban de rematar tres cuadros de ese chimpancé por $22.000, un monto que jamás imaginaron, pues cuando decidieron poner en venta esas obras, pensaron que a lo sumo obtendrían $1.000 por cada pintura.
Howard Hong, un estadounidense multimillonario, fue quien adquirió los cuadros. "Muchas personas me dijeron: 'Eso lo puedes conseguir más barato. Cómprate un chimpancé y dale pinturas y papel'. Pero a mí me gustan las obras desde el punto de vista artístico. Parece un Kandinsky de la primera época. Solo lamento que Congo no los haya firmado", manifestó Hong a las agencias de noticias.
Este hombre no ha sido el único que se ha rendido ante los trazos de este chimpancé. Se afirma que, en su momento, Pablo Picasso y Joan Miro, adquirieron cuadros de ese mono y los colocaron en las paredes de sus casas.
Nadie sabe con exactitud si Congo ya falleció, pero es un hecho que su nombre se hizo popular en 1957, cuando el antropólogo Desmond Morris, autor de El mono desnudo, curó una exhibición de arte de chimpancés para el Instituto Contemporáneo de Arte de Londres.
Entonces, el científico intentaba comprender la habilidad que tienen estos animales para crear orden y simetría y, por eso, dio a Congo las herramientas para que produjera cerca de 400 pinturas.
Al parecer, el chimpancé aprendió a manejar con rapidez los pinceles, siempre pintó dentro de los límites del papel y parecía saber bien cuándo había terminado un cuadro.