Río de Janeiro, 8 jun (EFE).- Unos cincuenta indios han muerto en los últimos días en una guerra entre etnias rivales en la frontera entre Brasil y Perú, informó el semanario brasileño "Veja" en su última edición.
El conflicto comenzó hace dos semanas cuando un grupo de indios aislados y sin contacto con la civilización occidental asesinó a tres integrantes de una familia de los Ashaninka, etnia compuesta por unas 50.000 personas y que habita una región selvática de la Amazonía entre Brasil y Perú.
Según "Veja", el asesinato ocurrido en territorio peruano generó una serie de represalias a ambos lados de la frontera por parte de los Ashaninka, que cuentan con armas de fuego y radios de comunicación en sus aldeas, a diferencia de los "amowakas", como llaman a los indios aislados, que aún utilizan flechas y lanzas.
Pese a que ninguna autoridad brasileña ha conseguido llegar hasta la región, ubicada en el estado amazónico de Acre, el semanario informó de que unos cincuenta indios ya han muerto en el conflicto y otros seis están desaparecidos.
Los Ashaninka tuvieron su primer contacto con blancos en 1635, cuando misioneros franciscanos fueron enviados a la región, y llegaron a ser reclutados para trabajar por madereros peruanos y explotadores de caucho.
De acuerdo con antropólogos consultados por "Veja", los "amowakas" que habitan la región y siempre han sido combatidos por los Ashanika están divididos en unas seis etnias y habitan varias aldeas aisladas con hasta unos 200 habitantes cada una.
"El recrudecimiento de ese conflicto puede exterminas pueblos que ni siquiera conocemos", afirmó el antropólogo José Carlos Meirelles, que trabaja hace 17 años con indios aislados en la región.
Los antropólogos consideran que los indios aislados están entrando al territorio Ashaninka como reacción por la pérdida de su espacio, ocupado por madereros, especialmente peruanos, que explotan caoba y otras especies valiosas.
Los Ashaninka también han tenido conflictos con los madereros.
La Procuraduría de Brasil ya instó al Gobierno a que garantice la seguridad de los indios Ashaninka, cuya reserva de 82.000 hectáreas ha sido invadida varias veces por madereros del país vecino.
De acuerdo con la Procuraduría, tras una operación realizada hace dos años por el Ejército brasileño para expulsar a 300 madereros peruanos que habían invadido la reserva Ashaninka, las autoridades abandonaron esa región de la Amazonía.
La falta de fiscalización, según los procuradores, ha permitido el regreso no sólo de los taladores ilegales de caoba sino también de narcotraficantes.
En abril del año pasado, los indios Ashaninka retuvieron a tres madereros peruanos que invadieron su reserva y los entregaron a funcionarios de la Fundación Nacional del Indio. EFE
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