Belgrado (dpa). La Unión Europea rechazó hoy las referencias a la soberanía serbia sobre la provincia separatista de Kosovo contempladas en la Constitución que fue aprobada en un referéndum celebrado este fin de semana.
"La cuestión del estatus futuro de Kosovo es independiente de la Constitución", dijo en Bruselas una portavoz de la Comisión. Lo que ocurra con Kosovo sólo puede decidirse en el marco de las negociaciones lideradas por el enviado especial de Naciones Unidas, Martii Ahtisaari, indicó.
Según la portavoz, hay una "contradicción" entre la soberanía sobre Kosovo que reclama Serbia y el hecho de que la lista de votantes utilizada para el referéndum datara de 2001 y no incluyera a la mayoría de la población de la provincia.
No obstante, la Comisión saludó los primeros informes sobre la "ordenada conducción" del plebiscito y la sustitución de la "obsoleta Constitución" por una nueva.
La Comisión tiene previsto informar el 8 de noviembre sobre la situación de las negociaciones de acercamiento con una serie de países, entre ellos Serbia. Hasta el momento las negociaciones con Belgrado están congeladas porque el gobierno serbio no hace lo suficiente, según Bruselas, para capturar al fugitivo ex general Ratko Mladic, acusado de crímenes de guerra por el Tribunal Penal para la antigua Yugoslavia, en La Haya.
La nueva Constitución serbia fue aprobada por una mayoría del 52,3 por ciento de los 6,6 millones de electores en el referéndum celebrado el sábado y domingo pasados, según cifras oficiales provisionales difundidas hoy por la Comisión Electoral en Belgrado.
En el plebiscito participó el 54,2 por ciento de los serbios habilitados para votar. La gran mayoría de los opositores a la nueva Constitución había boicoteado el referéndum en vez de acudir a las urnas para votar en contra.
Está previsto que la nueva Carta Magna sea proclamada solemnemente por el Parlamento serbio el próximo domingo. La nueva Constitución reemplaza a la que estaba vigente desde 1990 y cuyo texto había sido elaborado bajo la influencia decisiva del entonces presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, quien gobernaba en aquella época con poderes casi ilimitados.
El preámbulo de la nueva Constitución establece que la provincia de Kosovo, cuya mayoría albanesa aspira a conquistar la independencia en 2007, forma parte inseparable de Serbia.
Tras la aprobación de la nueva Constitución se deberán convocar elecciones en todos los niveles del Estado, empezando con el Parlamento, que deberá ser renovado antes de finalizar el año.