
"Se han perdido valores y esto mina la sensibilidad de una sociedad, que se vuelve contra lo más sensible: los niños", expresó ayer en la tarde la guatemalteca Rigoberta Menchú, en el Colegio de Costa Rica --en las instalaciones del Centro Nacional de la Cultura (CENAC)--, durante un encuentro con miembros de la Mesa Indígena costarricense.
La ganadora del premio Nobel de la Paz 1992 llegó al país pasadas las 10 de la mañana para cumplir una visita de dos días, en la cual promovería el cumplimiento de los derechos de la niñez e iniciar las celebraciones del 50 aniversario del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
"No me gusta hablar de números y estadísticas; eso a veces no nos dice nada, perdemos sensibilidad frente a la niñez, cuando debería ser parte de nuestra conciencia social y familiar", afirmó Menchú, nacida en 1959 en la aldea Chimet, comunidad enraizada en la cultura Maya-Quiché.
En su alocución reconoció que nunca había dado un discurso donde se refiriera a la situación de los niños."Fue un desafío y me di cuenta de que había perdido sensibilidad. Me había acostumbrado a hablar de adultos, no de niños."
Además, ayer Menchú se reunió con Josette Altmann, primera dama de la República, en Casa Presidencial. Con Oscar Arias sostuvo un encuentro privado. En la noche asistió al teatro Melico Salazar a una conversación con la juventud costarricense, organizada por Unicef y la Universidad Nacional.
Hoy por la mañana desayunará con directores de medios de comunicación y visitará la comunidad de Quitirrisí, en Puriscal. En la tarde será recibida por el plenario de la Asamblea Legislativa, en el que disertará sobre los derechos de la niñez: un paso necesario en la formación del ciudadano del siglo XXI.
En la noche se le ofrecerá una recepción en la Cancillería de la República. Mañana por la mañana parte a Honduras.