No queda duda de que Viviana Calderón ha cosechado méritos para ser una de las figuras más queridas –y por qué no, respetadas– del medio del espectáculo televisivo. Por ello, alguna gente que ni siquiera la conoce se arremolinó en los alrededores de la iglesia de Santa Ana para desearle sus parabienes, con todo el respeto y el cariño del caso. Ella correspondió con ese gesto angelical tan suyo, mientras la esperaba su futuro esposo, el joven ingeniero Juan Lizano. Ya en la ceremonia, hubo muchas lágrimas de emoción, especialmente las que derramó la novia cuando su madre, la cantante María Cecilia Márquez, cantó el Ave María . En fin, Viviana Calderón tuvo la boda que se merecía. Eduardo López para LN.