El domingo pasado, el Estadio Ricardo Saprissa fue escenario de una explosiva fusión de géneros creada para festejar a todas las madres.
El merengue del dominicano Chichi Peralta, el bolero del mexicano Armando Manzanero y el estilo ranchero de su coterráneo Pedro Fernández fueron los ingredientes principales de esta presentación que, aunque sí tuvo bastante público, no se llenó tanto como en las ediciones anteriores de Música con Amor , quizá debido a la lluvia que cayó al atardecer sobre Tibás y que llenó de charcos -y de capas y sombrillas multicolores- la primera parte del espectáculo, que, en general, estuvo bien organizado.
Antes de las 7 p.m., el cantante costarricense Arnoldo Castillo salió al escenario para presentar algunas de las canciones de sus dos producciones discográficas. Él cerró con Aún queda tiempo , tema que actualmente suena en las radioemisoras nacionales.
El frío (que valga decir, se sentía hasta los huesos) se minimizó cuando a las 7:45 p.m. la música tropical anunció la presencia de Chichi Peralta, quien puso a bailar a todo el público con Procura, una de sus dos canciones más famosas.
Un “buenas noches, para mí es un placer inmenso estar aquí esta noche celebrando a las madres. ¡Un aplauso a las mamás!” fue el saludo de este merenguero que con el tema Shake it out invitó a dos parejas a que subieran al escenario y bailaran junto a él.
La gente celebró su acto con gritos y aplausos, tal como sucedió en el momento en que dijo “yo quiero que una dama de aquí me invite mañana a un gallo pinto o a un lomito salteado, que todavía no lo han hecho. ¡ Pura vida!”.
A pesar de que durante su presentación Chichi se apoyó bastante en las interpretaciones de sus dos coristas, él realmente puso a moverse al público y demostró su habilidad con los timbales.
Sol de verano (que dedicó a todas las mujeres), Amor narcótico y La ciguapa (cuyo vídeo apareció en las dos pantallas gigantes que acompañaban el escenario) fueron las canciones con las que este dominicano finalizó su presentación.
Muy romántico. Como bien dicen por ahí, luego de la tormenta llega la calma.
Y es que no solo la lluvia cesó, sino que después de una hora ininterrumpida de baile, la presencia de Armando Manzanero, acompañado de un piano, puso la nota más romántica y tranquila de la noche, pues aunque la gente sí reconoció con aplausos el trabajo del mexicano, esta permaneció sentada. Quizá fue por esta razón que en medio de uno de sus temas el compositor exclamó: “no bailan porque no quieren, yo que ustedes ya la hubiera apretado bien y bonito”.
A las 9:10 p.m. Manzanero apareció en el escenario y cantó Esperaré . Luego se sentó al piano para interpretar la famosa Somos novios , canción en la que la voz del mexicano y del público se hicieron una.
“Si algo sabe Costa Rica es cantar. ¡Vamos a cantar!” expresó el cantautor, quien siguió con Esta tarde vi llover, Nos hizo falta tiempo, la coreadísima No se tú , Contigo aprendí , Inolvidable y Voy a apagar la luz, entre otros boleros.
Ya bajo un cielo menos nublado, “Aranza, de México” compartió créditos con Manzanero y así cantaron temas como Dime, Dormir contigo y Todavía. Luego del tradicional “otra, otra”, este mexicano regresó y cantó Sabor a mí .
Después de su presentación, Manzanero ofreció una conferencia, en la que dijo que por ahora no tiene planeado presentarse él solo en Costa Rica, pero que “ojalá sea pronto”. Agregó que está terminando la gira que ha hecho en México junto a Susana Zavaleta y que por el momento no está componiendo para otros artistas.
El plato fuerte. Un intermedio durante el que Roque Ramírez imitó al cantante David Bisbal fue el preámbulo de lo que sería la presentación del artista más aplaudido de la noche.
A las 10:25 p.m. el público estalló en gritos y aplausos cuando sonó el mariachi y Pedro Fernández, ataviado con su característico traje de charro, entró al escenario. El baile y los silbidos del público no se hicieron esperar.
Y es que miles de mujeres -jóvenes y no tanto- esperaban ansiosas por ver a este mexicano.
Tal es el caso de la señora María Elena Rodríguez, de 70 años, quien llegó a las 6:15 p.m. al Estadio y soportó el frío y la lluvia con tal de estar cerca de este cantante “sencillo” y de buen “porte”.
“¡Que se oiga ese ánimo! ¡Vamos a ponernos a bailar. Venga!”, dijo Fernández y continuó con Dicen que los hombres no deben llorar y Quién será la que me quiera a mí.
El aventurero fue la canción con la que este charro armó su espectáculo y con la que aprovechó para interactuar con su mariachi y el público, y empezó a bailar, lo que prácticamente enloqueció a las mujeres de todas las edades.
Ante esto, Fernández exclamó “muchas gracias por el recibimiento que me han dado, de corazón se los agradezco”. “Que Dios me las bendiga muchísimo a todas las madrecitas”, agregó.
Cómo quieres que te olvide , Cómo te extraño, Me encantas, Quién (que fue muy coreada) , Siete Mares y Bésame Morenita fueron algunos de los temas que siguieron.
Otro de los momentos más emocionantes de la presentación de Fernández -y del concierto en general- fue cuando él sacó unas flores y se las lanzó a sus admiradoras. Luego de este detalle, que hizo suspirar a más de una, cantó Solo tú .
A las 11:45 p.m. Fernández cerró su presentación con el tema Yo no fui , eso sí no sin antes sucumbir ante el “otra, otra” que le pedía el el público y cantar un pedacito de La de la mochila azul (tema que lo dio a conocer internacionalmente) y otro de México Lindo .
Así terminó este charro, quien desde un principio manifestó que “hoy no voy a cantar mucho, pero voy a cantar lo que ustedes quieran”. Él cumplió su promesa.