Con su potente voz, viejas anécdotas y los temas que aún resuenan en los oídos de sus seguidores, Álvaro Aguilar le devolvió a su público los tiempos rockeros de Alux Nahual.
El viaje de regreso empezó este jueves en el Auditorio Nacional del Museo de los Niños (el último concierto será hoy en Jaulares, Alajuela).
A las 8 p. m. y con una buena asistencia, el guatemalteco salió al escenario vestido de blanco y acompañado de su nueva banda, Tren de luz.
Durante dos horas, llenas de las canciones más emblemáticos de Alux, el que fue su cantante principal ofreció un verdadero homenaje a la banda que cantó, durante 15 años, por toda Centroamérica y cumpliría 25 si su complicidad no hubiera acabado.
“¡Buenas noches, Costa Rica!”, gritó el cantante, quien fue recibido con aplausos y luego del primer tema recibió a uno de sus tres invitados, el conocido intérprete nacional Pato Barraza.
Guitarra en mano, cantaron Aquí está tu tierra , con la ayuda del público.
Álvaro se hizo acompañar luego de Bernardo Quesada, quien ayudó a crear el clima perfecto, en la percusión, para que el guatemalteco cantara su famoso tema de La fábula del grillo y el mar .
La versión acústica que ofreció en el Auditorio calló al público por esos minutos.
Pretiz al piano
“Cuando empezamos a venir a Costa Rica buscábamos aspectos de la música tica. Así nos encontramos con María Pretiz... Su música me fascinó”, dijo Álvaro mientras la cantante costarricense tomaba su lugar frente al piano para interpretar Dime que has olvidado .
Luego de una fuerte carga de temas de Alux, llegó la hora de un estreno.
El compositor ofreció la pieza No pidas perdón de lo que será su tercer disco como solista, Atrapasueños .
Más anécdotas y más temas llegaron esa noche.
Pasada una hora de concierto, los asistentes soltaron sus aplausos y gritos solicitando temas de Alux que quería escuchar de su voz.
Toca viejo (con Bernardo Quesada de nuevo, en la percusión), La plegaria del hombre lobo y Conquista aplacaron la sed de más música.
Pretiz volvió al escenario para cantar a dúo con Álvaro Háblame , una pieza escrita por la costarricense.
A esa altura de la noche, el guatemalteco tenía todavía una gran deuda con su público. Dispuesto a no guardarse nada, invitó a los asistentes para que solicitaran temas.
Mujer , Hombres de maíz , Alto al fuego , Fiesta privada y Como un duende salieron de su garganta, no uno, sino hasta dos veces para que nadie saliera insatisfecho.
Y a las 10 p. m, Álvaro se despidió de todos.