Aquella blusa blanca y con flores bordadas parecía destinada a permanecer en el baúl de los recuerdos que doña Ana guardaba; sin embargo, ahora pasó a formar parte del clóset de Anita, su hija de 16 años. Como ella, muchas jóvenes reviven hoy la moda de los años sesenta.
Con algunas variaciones, los diseñadores han vuelto a colocar en tiendas y pasarelas los pantalones "de campana", o con "barbas" y bordados al final de la pierna; las blusas ajustadas y con escote, los pañuelos para la cabeza, y otras prendas. ¿Por qué adquieren vigencia en las nuevas generaciones?
"Hace algunas décadas, este tipo de prendas se utilizaron como una forma de rechazar lo establecido y exaltar nuevos valores. Ahora no tienen esa connotación rebelde, pero quizá es una forma de contradecir a quienes pensaban que el nuevo milenio traería una moda fría y galáctica, ya que volvimos a los diseños que remiten más a lo natural y lo espiritual", manifiesta Amanda Moncada, experta en modas.
A esta posible explicación, la propietaria de la boutique Amanda agrega una más: las casas de moda europeas y neoyorquinas dictan las tendencias y suelen "reciclar" ciertos modelos, y Costa Rica no está exenta de esa influencia.
Elementos étnicos
Una de las novedades que presenta esta línea es el predominio de estampados con figuras chinas e hindúes. "Las muchachas que tienen entre 14 y 18 años buscan mucho las blusas con símbolos, flores y formas orientales", afirma Wendy Quesada, de la boutique Apropó.
Según Moncada, lo anterior se relaciona con esa búsqueda de motivos "espirituales", que predominan en los países asiáticos, y con el inicio de una moda de carácter "étnico" que pretende enriquecer la vestimenta con elementos de diferentes culturas.
Esto también se evidencia en los accesorios: brazaletes chinos, cadenas con "dijes" para atraer la buena suerte, pulseras con supuestas propiedades curativas, y pedrería cargada de simbolismo. De igual forma, Moncada destaca el uso de colores "vivos" como el naranja, el azul, el fucsia, el rojo y el verde, los cuales distan mucho de la "frialdad" del plateado que se vincula con la era moderna.
El precio de la belleza
Para Gabriela Rubistein, propietaria de la boutique Tempo, la moda de los sesenta vuelve a tomar fuerza de la mano de mujeres más seguras y atrevidas.
"Esta es una moda muy sexy , que resalta la belleza femenina, ya que predominan los pantalones a la cadera que dejan la cintura al descubierto las blusas estraples o escotadas, las transparencias, y las faldas con aberturas", manifiesta.
Sin embargo, también resalta la sencillez y la apariencia ingenua que proporcionan los pañuelos en la cabeza.
Los flecos, los labrados, las camisetas de tirantes, los ribetes, las mangas con campana, los avalorios y las plumas son otros elementos de esta moda que no se caracteriza por ser barata (véase recuadro Los precios ).
Por ejemplo, el tradicional jean o pantalón de mezclilla sube a las pasarelas con su color azul original, pero con bordes de colores, flecos, figuras en los ruedos y otros agregados que aumentan su costo.
Así, las jóvenes tendrán que hacer una gran inversión para estar a la moda, o acudir al baúl de los recuerdos de sus madres en busca de alguna de estas "joyas".
Los precios
Estas son algunas tiendas que manejan la línea de los años sesenta:
Boutique Tempo
Blusas: de ¢5.000 en adelante.
Pantalones: diversos precios.
Pañuelos: ¢2.200.
Boutique La Ranita
Pantalones de campana, sencillos o con bordados: entre ¢7.000 y ¢9.000.
Blusas con diferentes diseños: entre ¢5.000 y ¢7.000.
Apropó
Blusas: entre ¢4.950 y ¢7.500.
Faldas: entre ¢5.000 y ¢7.500.
Pantalones: entre ¢8.950 y ¢13.500.
Vestidos: entre ¢10.000 y ¢15.000.
Boutique Amanda
Blusas: entre ¢5.000 y ¢6.000.
Pantalones: ¢9.000.
Faldas: ¢9.000.
Tommy Jeans
Blusas: entre ¢9.000 y ¢12.000.
Pantalón de mezclilla: entre ¢19.000 y ¢22.000.