Como un rayo de sol en la casa Gran Ducal describe la gente de Luxemburgo a su Gran Duquesa, María Teresa.
Su marido, el Gran Duque Enrique, accedió al gran trono de Luxemburgo, el pasado 7 de octubre.
Este país rodeado por Bélgica, Francia y Alemania, mide solo 82 kilómetros de largo por 57 de ancho, y es considerado el estado más pequeño y rico de la Unión Europea.
Nacida el 22 de marzo de 1956 en La Habana, Cuba, María Teresa Mestre y Bastilla es hija del banquero José Antonio Mestre -de ascendencia catalana- y de Teresa Bastilla Falla, con antepasados de las islas canarias.
A sus tres años, tras la llegada de Fidel Castro al poder, abandonó la isla junto con sus padres y tres hermanos rumbo a Nueva York. Seis años después se trasladó junto con su familia a Europa. Durante algunos meses vivieron en Santander, ciudad norteña de España, para después instalarse definitivamente en Ginebra (Suiza), donde culminó sus estudios.
Amante de la literatura y la música, durante su adolescencia destacó en el ballet, el canto y la guitarra. En el terreno deportivo es aficionada al esquí, al patinaje y los deportes náuticos.
En 1980 se licenció en Ciencias Políticas en la Universidad de Ginebra. Fue ahí precisamente donde conoció a su marido, el príncipe Enrique de Luxemburgo, mientras ambos seguían en la universidad estudios en Ciencias Políticas.
Amor real
Fue un día de los enamorados, el 14 de febrero de 1981, que María Teresa contrajo matrimonio con el entonces príncipe de Luxemburgo.
Cuando lo conoció, ella desconocía la verdadera identidad del que llegaría a ser su esposo. Se enteró de casualidad, cuando por querer darle una sorpresa en el aeropuerto, lo encontró vestido de gala.
La familia Gran Ducal se oponía al noviazgo del príncipe con la joven cubana, por no tener sangre real. Sin embargo, el amor venció a las reticencias familiares. Su carácter sencillo, amable y espontáneo, logró ganarse el cariño de los parientes del príncipe.
Hoy, ella con 44 años y él con 45, son los soberanos más jóvenes de Europa. Tienen cinco hijos: Guillermo de 19, Félix de 16, Luis Javier de 14, Alejandra de 9, y Sebastián de 8.
Solidaria desde siempre
Desde muchos antes de llegar al poder María Teresa ya realizaba labores humanitarias. Ha prestado su ayuda a gente que sufre, sobretodo a mujeres y niños, en distintas partes del mundo. Esto la ha llevado a viajar a lugares como Bosnia-Herzegovina, Nepal y Bangladesh.
Entre otras cosas es, desde 1997, embajadora de buena voluntad de la UNESCO, presidenta de honor de la Fundación de Investigación sobre el Sida, y de la Fundación Enrique-María Teresa. Además ha patrocinado varios festivales culturales y benéficos en Luxemburgo, entre ellos el Festival de Inmigración, y la Asociación de Alzheimer. Apadrina un orfanato en Bielorrusia y en 1999 fue nombrada Doctora Honoris Causa de la Seton Hall University de Estados Unidos.
Radiante simpatía
"No creo que haya alguien en Luxemburgo que diga cosas malas de ella" aseguró un funcionario el día que su marido ascendió al trono.
Durante el tiempo que fue princesa, se le veía a menudo comprando en las tiendas y en el supermercado, como cualquier otra madre de familia.
"Pasea sola por la ciudad, conduce su automóvil, va al mercado con sus hijos y los lleva al colegio y siempre saluda al pueblo", contó una luxemburguesa que presenciaba la ceremonia de coronación.
Ese día, María Teresa saludó y besó a quienes se congregaban a los lados de la calle, sin parar de recibir flores. La gran duquesa agradeció a los hispanos que viven en la capital luxemburguesa, el cariño y apoyo que mostraron a los Grandes duques en los actos oficiales.
Que María Teresa sea de origen extranjero o no pertenezca a una familia real no les importa a los habitantes de Luxemburgo, en donde el 37% de la población está constituida por inmigrantes. Su simpatía y espontaneidad ha logrado que la prensa internacional y luxemburguesa se atrevan a asegurar que tras la muerte de la princesa Diana, la Gran Duquesa María Teresa podría convertirse en la nueva reina de los corazones.
Mientras tanto, la Gran Duquesa ha conseguido llevar un poco de la pasión de Cuba al corazón de la monarquía europea.
Soberanos
Dinastía del Gran Ducado de Luxemburgo. Los soberanos desde la independencia:
1890-1905: Adolfo Primero de Luxemburgo
1905-1912: Guillermo IV
1912-1919: María Adelaida
1919-1964: Carlota
1964-2000: Juan
7 oct. 2000: Enrique