Los pioneros del cine comenzaron sus trabajos en la década previa al presente siglo. Pero esos trabajos fueron más bien actos de ilusionismo visual, pruebas de laboratorio, trucos tecnológicos.
La verdadera historia del cine comienza en el siglo XX.
En 1903, Edwin S. Porter, jefe de producción del estudio Black Maria, mostró las verdaderas posibilidades del nuevo medio: su corto El gran robo del tren, de doce minutos, contó una historia desde el principio hasta el final, y la contó a base de escenas de acción y sorprendentes acrobacias.
En un momento de la película, uno de los ladrones apunta con su revólver hacia la cámara y dispara. La pantalla se obscurece, y en las primeras proyecciones varias mujeres se desmayaron.
Esa toma prefigura lo que habría de ser, andando el tiempo, el cine de Hollywood en general, con sus escenas más memorables como Atlanta en llamas en Lo que el viento se llevó, la cortina de baño rasgada de repente en Psicosis, la amenaza perenne de las fauces abiertas en Tiburón.
Pero todo comenzó justamente a principios de siglo. Atraídos por un clima benigno, con sol casi todo el año, en una época en que las películas se rodaban mayormente al aire libre, otros productores llegaron pronto a Los ángeles y muchos de ellos se establecieron en un suburbio de la ciudad llamado Hollywood, cuya principal fuente de ingresos era hasta ese momento el cultivo de naranjas y otros cítricos.
Durante la época del cine mudo, los actores no eran identificados en el reparto, pero una actriz llamada Florence Lawrence se hizo tan popular que el público pidió saber su nombre: había nacido el sistema de estrellas.
En los años siguientes, muchas estrellas más seguirían los pasos de Lawrence.
Pronto, actores como Charles Chaplin, Douglas Fairbanks, Lillian Gish y Rudolph Valentino llenaban las salas donde se exhibían sus cintas y ganaban enormes salarios.
El público había comenzado su apasionado romance con el mundo del cine.
El director D. W. Griffith hizo historia con El nacimiento de una nación en 1915. El realizador virtualmente inventó el lenguaje cinematográfico, con su uso de los primeros planos, los planos generales, los ángulos cambiantes de la cámara y las combinaciones de escenas mediante el montaje.
La década de 1920 trajo consigo la consolidación de los grandes estudios, que en su mayoría controlaban también cadenas de cines. Las principales figuras eran Adolph Zukor, de Paramount; William Fox, de Twentieth Century-Fox; Louis B. Mayer, de Metro-Goldwyn-Mayer; Harry, Albert, Sam y Jack Warner, de Warner Brothers.
En 1927, Al Jolson dijo un par de frases en The Jazz Singer, y con ello nació el cine hablado. Al cabo de un año, el cine mudo había pasado a la historia.
En rápida sucesión vinieron entonces las películas musicales, como Las vampiresas de 1933, con sus secuelas de 1934 y 1935, las cintas de Fred Astaire y Ginger Rogers, las adaptaciones de obras de Broadway...
El año de 1948 marca el comienzo de fin de la "era de los estudios''.
Llega la televisión
Es la época en que la televisión compite con el cine por el favor del público y en que el gobierno obliga a los estudios a deshacerse de sus cadenas de salas de cine.
Los estudios venden parte de sus terrenos, vestuarios y utilería. Filmotecas enteras son vendidas a la televisión.
A fin de mejorar el atractivo de las películas, se introducen la técnica de la pantalla ancha (Cinerama, Cinemascope) y de la tercera dimensión.
También por esa época tiene su auge la producción de largometrajes de dibujos animados, que comienza con Blanca Nieves y los siete enanitos.
Al acercarse el fin de siglo cambió nuevamente la economía de la industria, cuando varios estudios fueron adquiridos por corporaciones internacionales, entre ellos Universal, que fue vendido a la compañía canadiense Seagram, Columbia y Tri-Star, que fueron adquiridos por la Sony, y Twentieth Century, ahora propiedad de la empresa australiana News Corporation, de Rupert Murdoch.
En esa época se hicieron películas como Jaws (1975), de Steven Spielberg, la primera de su serie de cintas de acción y aventuras, y Star Wars (1977), de George Lucas, comienzo de su trilogía sobre la guerra intergaláctica.
Actualmente se hacen algunas producciones que han recaudado millones de dólares, como la película Titanic, que ganó 11 premios Oscar el año pasado y recaudó 52 millones de dólares (¢14.580 millones).
Es evidente que, pese a todo, Hollywood no ha olvidado su fórmula para lograr el éxito: convertir en oro los rayos de luz.