Ahora resulta que el David de Miguel Angel, símbolo renacentista de la belleza masculina, modelo eterno de la perfección, es bizco.
Lo ha demostrado el profesor Marc Levoy, de la universidad de Stanford (EE. UU.), quien publica en el último numero de la revista británica New Scientist un informe sobre el hasta ahora desconocido estrabismo del David .
Levoy se ha pasado un año haciendo pruebas de ordenador, utilizando rayos láser para reproducir la famosísima estatua del siglo XVI que se conserva en la Academia de Florencia, Italia.
Y ha descubierto que, en efecto, el joven pastor de la leyenda, el que derrota al gigante Goliat tirándole a la cabeza una pedrada con su honda, es bisojo.
La teoría
Según la teoría del profesor Levoy, el maestro esculpió a David con los ojos estrábicos precisamente para que su mirada fuera apreciada a derecha e izquierda para que la cara resultara bella desde cualquier perspectiva.
Un moderno escáner ha permitido revelar las intenciones del autor de la famosa escultura. "Se trata asegura Levoy de un truco típico de Miguel Ángel: conseguir el máximo resultado artístico de cada ojo independientemente de que se mire desde la derecha o desde la izquierda".
El genial florentino consiguió que la mirada de su David se dirigiera hacia la izquierda cuando la cara era observada desde la derecha. Y logró también que esa misma mirada fuera al frente si el observador se sitúa a la izquierda de la figura.
Michelangelo Buonarroti (1475-1564), autor, entre otras obras eternas, de la Capilla Sixtina, terminó de esculpir su David en 1504. Es una estatua de mármol de algo menos de cuatro metros de altura que se levanta sobre un pedestal: cuerpo atlético, pelo rizado y la cabeza ladeada hacia la izquierda.
Precisamente, ha sido esa poderosa e intensa mirada hacia el horizonte del David uno de los rasgos más importantes de la obra.