Madrid, 19 nov (EFE).- Una España diametralmente diferente, con una monarquía constitucional y un gobierno socialista, además de libertades plenas, pasa de largo por la memoria del treinta aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco.
Mas de un tercio de la población española actual (36,5 por ciento) no había nacido cuando murió el general Francisco Franco, aniversario que, como cada 20 de noviembre, sus partidarios recuerdan este fin de semana con diferentes actos.
Son muchas las voces que reclaman la "recuperación de la memoria" sobre la represión que la dictadura franquista ejerció durante cuarenta años, mientras otros advierten de los peligros de una instrumentalización del periodo más dramático de la historia reciente de España.
Fue el 20 de noviembre de 1975 cuando el entonces presidente del Gobierno español, Carlos Arias Navarro, irrumpió a través de la televisión y la radio en los hogares para pronunciar entre sollozos la frase "Españoles, Franco ha muerto".
Dos días después, el 22 de noviembre, España proclamaba Rey a Juan Carlos I y comenzaba un proceso acelerado de descomposición del régimen franquista que, en menos de mil días, culminó con la aprobación en referéndum de la Constitución de 1978.
La descomposición política del régimen de Franco coincidió con el empeoramiento progresivo de su salud.
En los últimos tiempos de su mandato se produjeron hechos de gran trascendencia, como los últimos fusilamientos de la dictadura, al ser ejecutados en septiembre de 1975 dos miembros de ETA y tres del Frente Revolucionario Antifascista Patriótico (FRAP), lo que costó a Franco el aislamiento de Europa y una oposición abierta en España.
La agonía del entonces jefe del Estado, que se prolongó durante 32 días, coincidió con la denominada "Marcha Verde" marroquí sobre el Sahara español.
El rey Hasán II de Marruecos ordenó una multitudinaria marcha pacífica hacia el Sahara Occidental, que supuso el comienzo de la anexión del territorio por parte del reino alauí.
Sólo seis días antes de la muerte de Franco, España cedió la Administración, que no la soberanía, del Sahara español a Marruecos y Mauritania en los llamados Acuerdos Tripartitos de Madrid.
A partir de su fallecimiento, la figura del hombre que gobernó España dictatorialmente desde el final de la Guerra Civil (1936-1939) cayó en un "olvido" sólo roto en determinadas fechas y por grupos siempre minoritarios.
Los retratos de Franco desaparecieron de los centros oficiales, al igual que las estatuas, los monumentos y los nombres de las calles, mientras su Palacio de El Pardo en Madrid fue remodelado y convertido en residencia para los jefes de Estado extranjeros.
En el trigésimo aniversario de la muerte de Franco, sus partidarios recuerdan su fallecimiento como todos los años, sin ningún acto que destaque de forma especial esta fecha.
Hoy se oficia una tradicional misa en el Valle de los Caídos, mausoleo en la provincia de Madrid donde están enterrados sus restos mortales.
Mañana el ultraconservador Blas Piñar leerá un discurso en Madrid y después se depositará una corona de flores en el pedestal sobre el que, hasta marzo pasado, se encontraba la única estatua de Franco que quedaba en la capital española.
Como "contraprogramación" del 30 aniversario del fallecimiento de Franco, la Coordinadora Antifascista de Madrid ha convocado una "movilización" para recordar "a todos los que se dejaron la ilusión, la salud o la vida combatiendo el fascismo" y, en especial, a los cinco últimos fusilados por aquel régimen.
Este aniversario de la muerte de Franco ha provocado la salida a las librerías españolas de un aluvión de títulos sobre la figura del dictador, que en 1926 se convirtió en el general más joven de Europa.
Gobernó el país durante hasta su muerte en 1975, después de que en julio de 1936 se pusiera al frente de las tropas que se levantaron contra el Gobierno de la II República.
Ello desencadenó una guerra civil de casi tres años, que concluyó con la derrota de las fuerzas republicanas y tras la cual Franco ostentó la triple jefatura del Ejército, del Gobierno y del Estado. EFE
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