
En 1962, al estrenarse en los cines Los 300 espartanos , miles de espectadores quedaron maravillados ante aquella historia de heroísmo, traición, valentía y estrategia militar. Pocos años después, un niño se unió a la red de admiradores del filme... pero en el caso del pequeño Frank Miller, el efecto de ese relato fue mayúsculo.
Mientras otros niños de su edad andaban ocupados jugando beisbol, Frank no podía sacarse de la cabeza aquella película sobre el Rey Leónidas y sus espartanos, 300 guerreros que, a sabiendas de que iban a una muerte segura, enfrentaron al inmenso ejército persa en el paso de las Termópilas, en el año 480 a. C. “Cambió el curso de mi vida creativa”, reconoció varias décadas después el que hoy es considerado uno de los maestros del cómic.
A como lo hicieron los cronistas griegos y persas en la antigüedad, Miller también plasmó su versión de los hechos, solo que en sus novelas gráficas mezcló los datos históricos con licencias y libertades propias de las historietas. El resultado fue 300 , serie que se unió a la larga lista de clásicos que han salido de su pluma, como Daredevil , la reinvención de Batman, The Dark Knight y, desde luego, Sin City .
No se necesitaban dos dedos de frente para adivinar que Hollywood le metería el diente a 300 . Lo que sí resultó una agradable sorpresa es que fuese, en realidad, una traducción a imágenes en movimiento, cuadro por cuadro, de la novela gráfica de Frank, tal y como Robert Rodríguez y el propio Miller hicieron un par de años atrás con la exitosa adaptación cinematográfica de Sin City .
Ahora, precedida por una ácida polémica en Irán y por un dominio absoluto en las boleterías estadounidenses, 300 , la película, está a solo tres días de su estreno en las salas de cine costarricenses. Y si bien gran parte de su éxito se debe a las innovadoras técnicas visuales que utiliza, también pesa la historia que –aunque sucedió hace más de 2.000 años– estaba destinada a llegar al cine.
Adaptación. La batalla de las Termópilas ha inspirado relatos de todo tipo y, desde luego, en muchos la historia se funde con la fantasía y la leyenda. Ese es el caso de la sangrienta novela gráfica de Miller y del filme homónimo que ahora nos llega, dirigido por el poco conocido cineasta Zack Snyder.
En el 480 a. C, una alianza de ciudades-estado griegas se enfrentaron al ejército persa de Jerjes I en el paso de las Termópilas, en Grecia central, a fin de detener la marcha aplanadora del ejército invasor .
En clara inferioridad numérica, los griegos contuvieron a los persas por tres días.
Fue un griego traidor, Efialtes, quien le dio la respuesta a los persas, al mostrarles un paso entre las montañas que los llevó detrás de las filas defensoras. Y fue ahí donde empezó la leyenda de los 300 espartanos y su rey Leónidas (junto con otros 700 voluntarios), quienes se quedaron atrás a luchar hasta morir contra un ejército enorme –se dice que era cerca de medio millón de persas–, con tal de darle tiempo a los griegos de retirarse y preparar una nueva estrategia.
Hasta ahí llega la historia... y empieza la fantasía.
Al cine. Conocido por su trabajo en comerciales y con solo un filme previo en sus créditos (el refrito del 2004 para El amanecer de los muertos ), Snyder fue escogido para llevar al cine la fantasiosa versión de Miller de los hechos de las Termópilas. Y si bien, en este caso, Frank no tuvo un rol tan preponderante como en la adaptación de Sin City , sí es el productor ejecutivo y consultor de 300 .
A fin de recrear con exactitud los dibujos de Miller, Snyder filmó casi toda la película dentro de un estudio y con fondo azul, para luego agregar los escenarios y decorados mediante computadora. Adicionalmente, los colores y texturas de las imágenes fueron manipulados con tecnología digital y también se emplearon esculturas, animatronics y muchas horas por parte del departamento de maquillaje.
Para integrar el reparto, el director, en vez de estrellas estadounidenses, optó por actores consolidados de otros lares. Así, Leónidas es el escocés Gerard Butler ( El fantasma de la ópera , Querido Frankie ); la reina Gorgo es la inglesa Lena Headey ( Imagine Me & You ); el deforme Efialtes es interpretado por el inglés Andrew Tiernan ( El pianista ); el emperador Jerjes I le corresponde al brasileño Rodrigo Santoro ( Carandiru y la serie de televisión Lost ); el británico Dominic West ( Chicago ) hace a Terón, y el actor australiano David Wenham (Faramir en la trilogía El señor de los anillos ) encarna a Dilios.
En Irán no se han tomado nada bien el retrato de los persas de 300 , pues en la película ese ejército incluye deformes y sanguinarios fenómenos. Mientras tanto, en Estados Unidos le restan importancia a las críticas y señalan que el filme está basado en el fantasioso cómic de Miller y no en un apego estricto a la historia y que, ante todo, es entretenimiento y no discurso político.
A tres semanas de su estreno en Norteamérica, 300 ya acumula $194 millones en la taquilla mundial. Por algo será.