Es un mal que afecta a muchos. Cerca de la mitad de la población adulta de nuestro continente ha sido afectada por la epidemia de la obesidad.
El problema no es solo cuestión de kilos de más, la obesidad es un factor determinante en la aparición de otras enfermedades como la diabetes, la hipertensión y los males cardiovasculares.
¿Qué hacer? La única salida de la obesidad es cambiar el estilo de vida: llevar una dieta balanceada y hacer ejercicio. Sin embargo, la tarea puede convertirse en una batalla difícil.
No existen remedios mágicos, pero la investigación médica ha intentado hallarle una solución a esta epidemia.
En la actualidad, existen dos medicamentos, que con mecanismos distintos, pueden ayudar a la persona en su guerra contra el sobrepeso. Están indicados para quienes deben perder más de 10 kilos.
Los fármacos son el Xenical, del laboratorio Roche orlistat es su nombre genérico y el Raductil sibutramina del laboratorio Abbot.
Recuerde, el uso de estos medicamentos y de una dieta para bajar de peso debe ser controlada por un médico para asegurar la salud de la persona.
El orlistat (Xenical) es un fármaco diseñado para un tratamiento a largo plazo de la obesidad. Es el primer medicamento adelgazante que no actúa sobre los neurotrasmisores cerebrales.
Se trata de un inhibidor de las lipasas gastrointestinales que hace que hasta un tercio de la grasa que se ingiere con las comidas no se absorba en el intestino y se expulse con las heces.
El tratamiento con Xenical debe completarse con ejercicio y una dieta baja en calorías.
Efectos secundarios
Según un estudio de la Asociación Norteamericana para el Estudio de la Obesidad (ANEO), publicado en octubre de este año, el orlistat ayuda a las personas obesas a perder el peso más rápido.
Los efectos secundarios del medicamento son diarreas, molestias intestinales, flatulencias e incontinencia fecal.
La sibutramina (Raductil) también es un tratamiento a largo plazo, pero trabaja a nivel cerebral.
Al igual que el orlistat, estudios del ANEO han probado que la sibutramina acelera la pérdida de peso en pacientes obesos.
El fármaco actúa sobre los mensajeros químicos del cerebro la serotonina y norefrina, provocando sensación de saciedad. La persona consume menos calorías porque se siente llena. Este fármaco también hace que se quemen más calorías, aumentando la tasa metabólica.
La sibutramina eleva la presión arterial, por lo que los hipertensos que no estén controlados por su médico no deben tomarlo. Además, los que lo ingieran deben revisar su tensión periódicamente y hacer dieta y ejercicio. Como efecto secundario, el fármaco puede producir sequedad de la boca, dolor de cabeza, estreñimiento e insomnio.