Queso chino en salsa de arroz, dulces de la fortuna, cerámicas para bonsái, inciensos, pomadas para la piel...
En Tibás hay una amplia esquina que desde hace 10 meses tiene las paredes atiborradas con lo mejor del Oriente. Se trata del "Supermercado Asia", un local que reúne un paisaje multicolor con productos de China, Japón, Taiwán, Corea y hasta de Filipinas.
"Al principio lo abrimos solo para los paisanos de Asia, pero ahora también llegan muchos costarricenses", dijo Cheng Shen Chi, un hongkonés que hace 35 años cruzó varios mares para llegar a Centroamérica.
Hoy Cheng -quien habla cantonés, mandarín y un español agrietado- se ha afincado en Costa Rica y después de muchos años de cocinar arroz en dos restaurantes ha cambiado su nombre al de Rodolfo Rodríguez Sánchez.
"Lo que queremos es que en este supermercado la gente encuentre de todo un poquito", afirmó Cheng, es decir, Rodríguez, quien asegura estar contento de ser un hongkonés de Kwong Long.
El "Supermercado Asia" tiene cinco pasillos abrillantados donde se agolpa, cuelga, luce, huele y hasta se oye -gracias a la voz de los parlantes- el Oriente; traducido en artículos que para muchos ticos podrían ser un verdadero misterio pero que para los asiáticos es el anhelado "pan de cada día".
En los dos pisos del establecimiento se pueden encontrar desde woks -los ventrudos comales para cocinar- hasta jarrones, incienso, revistas repletas con ideogramas, salsas y cristalería china.
Los productos proceden directamente de sus países de origen y son traídos por barco desde el China Town de Nueva York, del que llegan cinco días después de pedidos.
Muchos de los restaurantes de comida china de la capital han encontrado un alivio en este supermercado, pues se abastecen en él de los comestibles difíciles de conseguir en los centros convencionales, como carraco ahumado, harina de arroz, hongos negros deshidratados o algas para sopa.