El proyecto del Corredor Biológico Mesoamericano (CBM), una de las iniciativas más ambiciosas de los presidentes del área, cobró vida el lunes en Guatemala con el lanzamiento de una campaña para divulgar sus virtudes.
El encargado técnico del proyecto en Guatemala, Juan Carlos Godoy, definió el CBM como una estrategia regional para el desarrollo sostenible, que se fundamenta en la conservación y adecuado aprovechamiento de la biodiversidad y riqueza de recursos naturales que posee la zona.
La iniciativa involucra a los gobiernos de Costa Rica, Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y cinco estados del sur de México.
La campaña consiste en una serie de anuncios de televisión que han sido producidos por la oficina del proyecto y el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), con apoyo financiero alemán y de agencias internacionales defensoras de la naturaleza.
El costarricense Oscar Brenes, delegado del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), dijo durante la inauguración de la campaña que el CBM es la iniciativa más importante de la zona.
Según dijo, las organizaciones promotoras tienen previsto invertir cerca de $200.000 (unos ¢61.600.000) en la producción de los materiales de la campaña.
Por la naturaleza
El objetivo de los gobiernos participantes en el proyecto es apoyar la creación del corredor mediante el ecoturismo y la participación activa de las comunidades, empresas y organizaciones locales, en procura el desarrollo de los pueblos y la sostenibilidad del ambiente.
Godoy opinó que, en caso de cumplirse la meta de construir el corredor biológico en los próximos 20 años, será posible preservar entre el 80 y el 90 por ciento de la biodiversidad de la zona, que equivale al 7 u 8 por ciento de la del mundo.
También permitirá, agregó, reducir en más del 60 por ciento la vulnerabilidad ambiental de la zona, que en los últimos años se ha traducido en desastres naturales sin precedentes.
Aunque los presidentes del área firmaron una declaración para avalar el CBM en una cumbre celebrada en Panamá en 1997, no se puso en práctica sino hasta este año, indicó Godoy.
Para la construcción del Corredor Biológico Mesoamericano será necesario conectar las 300 áreas protegidas que hay en la región con zonas en las que predomine la agricultura más competitiva y más amigable con la ecología, añadió.
Para el periodo 1998-2006 se dispondrá de $80 millones (¢24.640 millones) para los cerca de 30 proyectos que hay en funcionamiento en la actualidad en el área y que giran alrededor de la iniciativa, cinco de los cuales son de carácter regional.
Como ejemplos, Godoy citó sendos corredores biológicos del Atlántico en Panamá y Nicaragua, que empezaron en 1998, y el apoyo que se da a las diez áreas protegidas de Honduras.
El alto cargo destacó la importancia del CBM como eje central de la llamada Alianza para el Desarrollo Sostenible (ALIDES), la nueva agenda para Centroamérica diseñada por los presidentes del istmo en 1994.