Recientemente, la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica otorgó el Premio Cleto González Víquez, correspondiente al año 2008, a la obra Boyeros, bueyes y carretas. Por la senda del patrimonio intangible, de Giselle Chang Vargas, Cecilia Dobles Trejos y Carmen Murillo Chaverri, publicada por la Editorial de la Universidad de Costa Rica.
Es imperativo resaltar este hecho pues la bandera tricolor no solo está presente cuando se trata de un campeonato mundial de futbol. Costa Rica también compite en un concurso organizado por la UNESCO, desde hace pocos años, sobre bienes culturales considerados patrimonio inmaterial mundial.
Así, el Ministerio de Cultura y Juventud encargó, a las académicas supracitadas, realizar una investigación para concursar por esa alta distinción. Ese arduo trabajo, realizado a lo largo del 2004, fue La tradición del boyeo y la carreta en Costa Rica .
Dicho escrito valió a nuestro país el que, el 25 de noviembre de 2005, la UNESCO declarase la tradición del boyeo y la carreta Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.
El estudio en cuestión –ya publicado como libro– se caracteriza por un equilibrio entre la teoría y la investigación empírica. El hilo conductor son los conceptos de patrimonio cultural y patrimonio intangible .
A lo anterior, las autoras agregan el elemento simbólico; o sea, el reconocimiento que distintas comunidades regionales otorgan a la tradición de la carreta y del boyeo, entendida aquella como el “conjunto de saberes y conocimientos, así como de sentidos y valores simbólicos y estéticos, que surgen y se consolidan mediante el oficio de guiar, entrenar y criar bueyes, así como construir y decorar con esmero las carretas y demás aperos, necesarios para uncir el vehículo a la yunta de machos vacunos que sirven como animales de tiro”.
La primera parte del libro se llama “Pasado, actualidad y perspectivas del boyeo y de la carreta costarricenses”. Se fundamenta en un sólido utillaje conceptual, y en documentos y libros abundantes y calificados. Las investigadoras presentan el recorrido diacrónico de los boyeros, carretas y bueyes por la historia de “nuestra patria” –así lo enfatizan sin complejos–.
He allí un hermoso viaje por el tiempo que va desde la colonia (siglo XVI) hasta nuestros días. Se destacan los aspectos económicos (desempeño en diversas actividades productivas), culturales (conocimientos prácticos, saberes, identidades) y técnicos (innovaciones en técnicas de construcción y materiales).
La segunda parte del libro se denomina “Las facetas intangibles de una tradición singular” y pone en evidencia los elementos que confieren, a la triada de boyeros, bueyes y carretas, la cualidad de ser una “expresión cultural única y singular a escala mundial”.
Se resaltan cinco aspectos especialmente representativos de esa tradición: la producción tradicional de yugos, aperos y carretas; el canto de la carreta; el dibujo multicolor de la carreta, el oficio de boyear y la diversidad lingüística.
Desde hace mucho tiempo hemos afirmado que en nuestro país se piensa en corto . Entre otras cosas, eso significa que la sociedad, y particularmente los grupos gobernantes, no se han preocupado por desarrollar una auténtica política de la memoria , a pesar de ser esta un pilar necesario de la identidad cultural.
Por esa razón, se presenta la triste paradoja de que hasta las más altas autoridades sueñan con tener una nacionalidad distinta de la costarricense.
En esa coyuntura, la obra que presentamos –y que invitamos a todo costarricense a la leer– podría ser el inicio de un redescubrimiento postergado; esto significa la toma de conciencia de que el reconocimiento y la valoración de nuestro patrimonio, la fidelidad a las raíces, debe ser el fundamento de nuestra dignidad individual y colectiva.